[COMPRA] Junio ’20 y la polémica con GAME

Se ha acabado junio y la “normalidad” parece haber llegado a ciertas zonas del planeta, mientras otras siguen de lleno en la lucha contra la COVID-19. Sin embargo, la “normalidad”, o nueva normalidad, ha implicado muchos cambios con respecto a la venta de productos y atención al cliente, y no para bien precisamente.

Mi anterior entrada, en la que relato mi amarga experiencia con GAME España, es significativa a este respecto, y no me voy a extender mucho más en esta -que está plagada de interesantes compras-, aunque por motivos evidentes he de reseñarla, al ser una de las compras de junio -la compra estrella diría yo-.

Muchos y muchas de los que me leéis bien sabéis que nunca he sido muy amigo de la compra en formato digital, por muchas razones, pero la principal es por el espacio que ocupa en los sistemas pertinentes y la posibilidad de poder jugarlos -o no- en un futuro lejano. No obstante, desde que se ha iniciado la pandemia de COVID-19 -y, ojo, que no se ha acabado, por mucho que nos intenten vender en los medios para reactivar la economía a toda costa- he ido apostando más por el formato digital, ocupando ahora mismo la mayor parte de mis compras, frente al físico. Además, entre otros aspectos, a veces no hay otra que comprar en digital, ya que el juego no ha salido -ni va a salir- en físico.

En primer lugar nos vamos a centrar en las compras digitales realizadas durante el mes de junio, que me parecen de las mejores que he hecho en este formato. De aquí sacamos tres títulos para Nintendo Switch que compré, bajo mi punto de vista, a buenos precios. Feudal Alloy por 2,99€, del que tengo entendido es un simpático RPG. FAR: Lone Sails a 8,99€, no demasiado barato, aunque llevaba siguiéndole la pista bastante tiempo. Y Battle Supremacy a 4,24€, del que me llama la atención el hecho de jugar con tanques de la Segunda Guerra Mundial. No son, a priori, unas grandes compras, pero sí que me parecen interesantes.

Dos títulos para PS4, que también llevaba bastante tiempo tras los mismos y que, al igual que en el caso de lo de Switch, no considero grandes compras, aunque sí que muy interesantes. Stranded Deep por 13,99€, que a pesar de las críticas dispares que he leído sobre él he decidido arriesgarme. Y Lifeless Planet a 3,99€, una gran rebaja, aunque me hubiese gustado más jugarlo en Switch.

Por último, en cuanto a las compras digitales, se encuentran los títulos que he comprado en Steam durante el mes de junio. El primero que compré fue Hearts of Iron IV a 9,99€ y, sin lugar a dudas, un dinero más que amortizado. Siempre he sido un incondicional de la saga, así que al ver el IV a este precio no me lo pensé. De hecho, desde entonces, llevo más de 24 horas jugadas -aunque menos de las que me gustarían-. Wargame European Escalation, Wargame Red Dragon y Wargame: Red Dragon Nation Pack Israel por 10,01€, aunque apenas lo he probado -reconozco que no lo entiendo bien del todo-. Y uno de los juegos que más tiempo llevo siguiendo y queriendo: Black Mesa, que he comprado por 11,69€ y que estoy deseando jugar tranquilamente.

Dejando atrás las compras digitales, pasamos a las físicas, que en este mes se reducen únicamente a tres. La primera de ellas es, como no podía ser de otra forma, The Last of Us: Parte II, el cual compré en XtraLife por 65,94€ con el peluche de Ellie incluido. Qué decir, es uno de esos títulos que iba a comprar sí o sí de lanzamiento y, la verdad, es que no me está defraudando en absoluto. Tras más de 16h de juego creo que voy, aproximadamente, por la mitad del mismo.

La segunda es Spirit of the North Signature Edition para Nintendo Switch, que también compré en XtraLife y que me costó 48,54€. Sé que la crítica lo ha castigado y, posiblemente, con razón, pero me llama bastante la atención, tanto esta edición como el concepto de juego en sí.

Por último, y aquí cerramos ya esta extensa entrada, está la compra nefasta compra de Metroid: Samus Returns en GAME por 16,95€ y que ya os conté extensamente en una entrada anterior. Os dejo tanto la imagen como el enlace para que juzguéis vosotros mismos.

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¿Cómo perder un cliente por 16,95 euros? por GAME España

Hoy vengo a contaros una triste historia. Y sí, es triste porque tras más de una década -puede que casi dos décadas- comprando en GAME -antes Centro Mail-, ya ha llegado la relación a tal punto que he tenido que desistir. Y no solo desistir, sino también exponerlo a través de estas líneas.

Veréis, a pesar de las continuas críticas que GAME ha recibido en foros o redes sociales, ya sea por sus precios, por vender juegos abiertos como nuevos, o por su política de atención al cliente, yo siempre he confiado en la franquicia. La verdad que la experiencia, haciendo balance, no es negativa, todo hay que decirlo. Sin embargo, considero que cuando las empresas, o franquicias, se acomodan también se anquilosan y, sinceramente, esto resulta un problema tanto para ellas mismas como para los propios clientes, que al fin y al cabo son la razón de su propia existencia.

El caso de GAME, en España, sobre todo al respecto de la atención al cliente -robotizada, impersonal y poco funcional-, me recuerda peligrosamente a los derroteros que está tomando El Corte Inglés y, al cual, parece estar comiéndole la tostada Amazon. Este problema viene cuando intentas, como empresa, venderle al cliente productos de baja calidad, defectuosos, usados como nuevos, etc., sobre todo si hablamos de una compra online, en la que el cliente no puede ver el producto de exacto que va a comprar -a no ser que se trate de fotos reales en plataformas como eBay, y a veces ni eso-. No digo que esta sea la práctica habitual de GAME pero, en el caso de esta venta, sí que se le ha vendido a un cliente -un servidor- un producto seminuevo con evidentes defectos cosméticos.

La política de compraventa de videojuegos de GAME, en el caso de los seminuevos, es entregar el producto que vas a vender -en este caso un videojuego- en buenas condiciones cosméticas y funcionales, y además que se trate de un producto vendido en España; es decir, que no compran ni venden videojuegos de otras regiones PAL o NTSC. Por ello, cuando compras un producto seminuevo en la web de GAME sabes, a ciencia cierta, que el producto vendrá abierto, usado y, posiblemente, con algún pequeño defecto cosmético como, por ejemplo, el plástico de la caja algo mate, pero sin más daños o defectos evidentes.

Por lo tanto, cuando te llega un producto en las condiciones en las que me ha llegado a mí Metroid Prime: Samus Returns para Nintendo 3DS -código de producto: 150991-, sin manual, con la portada rota, con una pegatina para tapar la portada, y con la caja dañada, lo primero que haces es ponerte en contacto con Atención al Cliente y solicitar, como indican en su web -y podéis observar en la imagen-, la recogida en tu propio domicilio del producto defectuoso, bien para su devolución o su restitución, en caso de ser posible.

Pero cuando el servicio de Atención al Cliente te contesta con un sello de Correos para que lo imprimas -o lo descargues en el smartphone- y lo lleves a correos para su devolución, debidamente empaquetado para no sufrir ningún daño, para así realizar el cambio o el reintegro una vez lo hayan recibido en sus instalaciones, lo cierto es que te enfadas bastante.

Te enfadas porque has pagado por el envío del producto -desde la pandemia de COVID-19 GAME España cobra por los envíos, independientemente del importe de los productos-, porque te han intentado colocar un artículo en muy malas condiciones, y porque encima pretenden que pierdas el tiempo y el dinero -si imprimes el sello- en ir a Correos a devolverlo.

Además, también te enfadas bastante cuando les respondes al e-mail comentándoles que estás en desacuerdo con base en su propia política de devolución y, directamente, no te contestan más, al menos tras más de 72h desde entonces. Soy consciente de que soy una pequeña hormiga en todo esto, un grano de arena en una montaña enorme, pero me parece absurdo -e increíble- que GAME pierda un cliente debido a su lamentable política de Atención al Cliente.

No he devuelto el producto porque, sinceramente, no tengo tiempo ni ganas de ir a Correos, esperar una cola increíble a 40º en Sevilla, con la mascarilla y las oportunas medidas respecto a la pandemia. Por ello, me quedo con el artículo defectuoso, “pierdo” ese dinero y, a la par, ellos pierden un cliente, así como un puñado de reservas. Reservas que les son indiferentes en términos económicos porque, como es lógico, no sobreviven a base de mis compras ni de mis reservas.

Sin embargo, y ya para cerrar esta “biliosa” entrada del blog -que rara vez veréis por estos lares-, me gustaría realizar una reflexión acerca de los comercios como GAME España o El Corte Inglés, que parecen seguir viviendo de las “rentas pasadas” y que despersonalizan la atención a sus clientes: una técnica que considero altamente peligrosa en un mercado tan competitivo al que, estoy seguro, no van a sobrevivir todas las firmas.

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[ANÁLISIS] Old Man’s Journey

En esta vorágine del videojuego independiente, cada vez es más común intentar tocar la fibra sensible del jugador a través de interesantes historias con las que, prácticamente, cualquier persona podemos sentirnos identificados de una forma u otra. Así pues, títulos como GRIS (Nomada Studio, 2018), 21 Days (Hardtalk Studio, 2017), To the Moon (Freebird Games, 2011) o Firewatch (Campo Santo, 2016), que no pueden considerarse superproducciones, han abordado temas, hasta ahora, delicados en la industria del videojuego, cosechando éxitos de crítica y público, a la par que copaban, gracias a sus atractivos apartados artísticos, portadas de determinados medios.

Lo cierto es que muchos de ellos merecen la pena, y debemos valorarlos cómo lo que son, sabiendo bien de dónde vienen y a dónde van. Sin embargo, el éxito de crítica, añadido la publicidad de los mismos a través de redes sociales y medios de comunicación afines al título, ha motivado que algunos de ellos se conformen únicamente como una bonita fachada tras la que se esconde un título discreto. Este es el caso de Old Man’s Journey, de Broken Rules.

Los numerosos títulos cosechados, que muestran orgullosamente en su web, lo avalan. Y es que este título, de factura austriaca, ha embelesado al público de tal forma que parece haberse olvidado de cuál es el fin de los videojuegos y por qué a algunos se les mide con una vara diferente a la de otros. Ojo, que Old Man’s Journey no es un mal videojuego, en absoluto, aprobar aprueba, ya que logra su cometido, aunque sin prodigarse demasiado en el resto de aspectos que no tienen que ver con el apartado artístico.

El gran nivel artístico mostrado en cinemáticas estáticas, y también en toda la aventura, es lo que más llama la atención del juego, y su principal baza para atraer al público al que pretende. Lo cierto es que este aspecto es una auténtica maravilla y hará las delicias de todas las personas enamoradas del mar y la costa, entre los que me encuentro. Además, la forma en la que se representa todo, a través de trazos que recuerdan a la pintura al óleo, casa perfectamente con el espíritu del juego. La banda sonora que lo acompaña hace lo propio y el cómputo total es, sinceramente, muy atractivo. Casi puedes sentir la brisa del mar mientras juegas.

Los problemas llegan cuando la “profunda” historia no transmite lo que debería, ya que la forma de narrarla -que se ha empleado en multitud de títulos del estilo- aquí no funciona como debería. Además, la jugabilidad, que es sencilla, acaba resultando sumamente repetitiva, lo cual es un problema en un juego que dura, más o menos, 180 minutos.

Como dije al inicio, no todo es malo en Old Man’s Journey, ya que tiene momentos de gran lucidez o belleza artística, pero se encuentra bastante lejos de lo que esperaba de un título así, sobre todo viendo los innumerables galardones del mismo. Sus puntos fuertes radican en su maravillosa puesta en escena que es, sin duda, sobresaliente. Pero es hora de que los desarrolladores de juegos ‘indie’ de este tipo comiencen a pensar más en la satisfacción del jugador que en cómo quedará el arte conceptual en la portada de EDGE o GTM -por mencionar dos revistas con muy buenas portadas-.

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[COMPRA] Segunda mitad mayo ’20, regalos, información y reflexiones

En la anterior entrada dedicada a las compras, os comenté que este mes, debido a la situación de pandemia generada por la COVID-19 -que ha tenido, por desgracia, un gran impacto en España y otros países de Europa-, iba a dividir las compras en dos tandas. Esto se debe a que, como vengo diciendo por aquí y por redes sociales desde que empezó todo, me he mantenido en contra de comprar videojuegos en formato físico para, con ello, no poner en riesgo ni a los trabajadores de las tiendas, ni a los mensajeros, ni a mí, ni a mi familia.

De acuerdo con ello, en las anteriores compras -primera mitad del mes de mayo- me centré, exclusivamente, en la compra de títulos digitales. Sin embargo, en España ha ido, poco a poco, levantándose el Estado de alarma y el confinamiento, permitiendo ya a la población ir a bares, a tiendas, hacer deporte en masa, reuniones de numerosas personas  sin guardar distancias de seguridad e, incluso, manifestaciones en contra del Gobierno.

Es por ello que, la verdad, ya me parecía absurdo seguir llevando a cabo esta política personal de no comprar en formato físico para evitar riesgos, pero si esos mismos que se manifiestan, se reúnen sin precaución o van a la piscina en grupos, por ejemplo, van al mismo supermercado que yo, o tocan los mismos espacios comunes que yo, pues todo el esfuerzo realizado hasta ahora puede haber sido en vano. Así pues, y aunque pretendo seguir encerrado el mayor tiempo posible, he vuelto a comprar videojuegos y cómics en formato físico.

Además, en esta segunda mitad de mayo de 2020, pude por fin ver a mi pareja, la cual me tenía guardados varios regalos de cumpleaños que, debido a la situación, no pudo darme en abril. Algunos de ellos están íntimamente relacionados con los videojuegos, por lo que paso a dejar muestra de ellos por aquí también.

En primer lugar voy a dejaros por aquí las compras digitales, que he realizado en diferentes plataformas a precios, creo, bastante interesantes. Después pasaré a las compras físicas y, por último, a los regalos de cumpleaños.

Después de, literalmente, años siguiéndole la pista a American Truck Simulator, y haber estado en oferta, a este mismo precio, en innumerables ocasiones, me decidí a comprarlo en Steam por 4,99€. Llevo años jugando, siempre que puedo, a Euro Truck Simulator pero, siendo realistas, siempre me llamó mucho más la atención recorrer las carreteras de Estados Unidos en esos monstruos del asfalto. Ahora solo me queda sacar tiempo para aprovecharlo al cien por cien y relajarme recorriendo esas largas autopistas yanquis.

En Switch he realizado dos compras que no tenia previstas, para nada, pero al ver estos juegos a precios tan bajos, me he arriesgado a ver qué tal sale la cosa. El primero de ellos es Mother Russia Bleeds, que me salió a 0,99€ y que, he de confesaros, no me llamaba de primeras. Sin embargo, su estilo ‘Streets of Rage’, salvando las diferencias, a ese precio tan bajo, me ha hecho arriesgarme. Ya os contaré qué tal está esta locura post-soviética.

También en Switch, a un precio muy bajo, 2,99€, he comprado Air Conflicts: Pacific Carriers, que me consta que quizá Switch no sea la mejor plataforma para jugarlo, al menos en su modo portátil, pero a ese precio tan bajo he querido arriesgarme. Habitualmente me gustan este tipo de títulos ambientados en la Segunda Guerra Mundial, recuerdo con bastante cariño IL-2 Sturmovik -el primero, ya que Birds of Prey no me gustó demasiado-.

Para PlayStation 4, en la PS Store, me hice con The Forest, un ‘survival horror’ en el que se le da especial importancia al ‘crafting’ y que llevaba muchísimo tiempo queriendo comprar. Al verlo a 9,99€ no me lo pensé dos veces. Este tipo de juegos me cuesta mucho jugarlos, suelo asustarme con facilidad y tardo en acceder a ellos, pero las veces que lo he hecho lo he disfrutado bastante. Toca armarse de valor e hincarle el diente cuanto antes.

Pasamos ahora a los títulos que he comprado en formato físico durante la segunda mitad del pasado mes de mayo. La situación de no salir de casa para, prácticamente, nada, así como el embarcarme en un nuevo proyecto -conjunto a mi trabajo actual- me ha generado una serie de ingresos extra -o más bien menos gastos en gasolina, bares, etc.- con los que me he dado algún capricho. El primero de ellos ha sido una edición que, creo, merecía tener en mi colección, sobre todo debido al positivo impacto que tuvo el primer título y que solo pude comprar de forma digital. Se trata, ni más ni menos, que de Ori and the Will of the Wisps para Xbox One en su Edición Coleccionista, que compré por 44,80€ en Amazon España.

En segundo lugar, compré de lanzamiento Maneater para PS4 en Amazon España por 34,99€. No era una compra que tuviese prevista, pero la última información que había visto acerca del juego me llamó mucho la atención -para bien- y me arriesgué a comprarlo de lanzamiento, sobre todo al hacerse a precio reducido. De hecho, ya me lo he pasado y me ha parecido muy interesante, una propuesta genial de cara a realizar una segunda parte mucho más trabajada.

Y, por último, al respecto de juegos, nos encontramos con las siguientes compras que veis en la imagen. Blur para PS3, lo compré en Cex por 10€, lo cual me parece un precio increíble teniendo en cuenta que se está comenzando a especular con él. Desde que lo lanzaron me llamó la atención, pero no me decidí al tener un montón de juegos de conducción pendientes -y que sigo teniendo-. Sin embargo, al ver que se estaba comenzando a pedir burradas por el juego, me decidí a comprarlo antes de que fuese “demasiado tarde”.

Para Switch tenemos Narcos: Rise of the Cartels, con críticas dispares, más bien tirando a correctas, que compré por 34,99€ en Amazon España. Quizá no merezca ese precio -no lo sé todavía-, pero este tipo de juegos, de estrategia táctica por turnos, me encantan, y Switch me parece una buena plataforma para jugarlos. Crash Team Racing Nitro Fueled me lo regaló mi novia por el cumpleaños junto a varios cómics y una camiseta espectacular de Space Invaders. Qué decir de CTR, lo necesitaba tener desde que lo lanzaron y Switch, a pesar de tratarse de una versión menor, me parece una plataforma ideal, al poder llevártelo a cualquier sitio.

En otro orden, ya que en alguna ocasión os he dejado por aquí algunas compras y regalos en materia de libros, cómics o ‘merchandising’, mi novia también me regaló varios cómics que estaba deseando tener. El cómic es algo que siempre me ha apasionado, desde pequeño, sobre todo gracias a Tintín, no siendo nunca especial fan de Marvel, DC o superhéroes en general. Hacía tiempo que una saga no me atrapaba tanto como Blacksad, de Guarnido y Díaz Canales, por lo que ir completándola poco a poco -ya me queda menos- siempre es bien recibido.

También relacionado con el mundo del cómic, aunque en un tono diferente, está mi, cada vez mayor, afición al cómic histórico. Como historiador y profesional que se dedica, al menos a día de hoy, a ello, siempre he sido reticente a este tipo de distribución de la cultura, sobre todo cuando se mezcla ficción con realidad como, por ejemplo, en 300 de Frank Miller, que he llegado a ver en determinados rankings como cómic o película histórica “que no te puedes perder”, lo cual no quita que sea una maravillosa obra de ficción. Bueno, el caso es que me estoy aficionando al cómic histórico, pero al que, más o menos, se basa en hechos contrastados, por ello mi novia me regaló 1921: El Rif de Javier Yuste -editorial Cascaborra, muy recomendable- y Verdún Vol.1 de Le Naour y Holgado. Deseando hincarle el diente a ambos.

El otro regalo fue esta genial camiseta de Space Invaders “en clase” que se suma a mi, ya interesante, colección de camisetas de videojuegos.

Las compras y regalos quedan aquí, esta ha sido la segunda mitad de mayo de 2020, el mes de la desescalada en España. Como os comentaba al inicio, estoy inmerso ahora mismo en varias cosas a la vez; una de ellas es mi trabajo de siempre, que lo hago desde casa desde el inicio de la pandemia; la otra es un nuevo e ilusionante proyecto académico que me ha surgido y que no puedo dejar escapar.

Esto hace que tenga mucho menos tiempo del que me gustaría para jugar y plasmarlo por aquí e incluso en redes sociales -tengo el Instagram de SCUMM Pub algo abandonado-. Sin embargo, no voy a caer en el mismo error que hace un año dejando de escribir por aquí, me niego a volver a hacer eso, porque este es un espacio en el que digo lo que pienso -siempre sobre temas relacionados con los videojuegos- y en el que me relajo escribiendo, pensando que alguien detrás de otra pantalla se está tragando todas estas parrafadas y que comparte, al menos algo, con lo que expongo en las mismas.

Lo que sí es cierto es que, al menos por ahora, voy a reducir un poco el número de textos -sé que ya son pocos de por sí-. En cuanto a los análisis, voy a optar, también por ahora, en escribir sobre juegos independientes o desconocidos; hasta ahora escribía sobre cualquier título que jugaba, pero no os voy a traer por aquí el análisis de Final Fantasy VII Remake, por ejemplo, porque estoy seguro de que podéis encontrar mil sitios mejores en los que leer una reseña más extensa y detallada.

Por ahora esos son los únicos cambios que va a haber en este antro, que sigue abierto, aunque con aforo limitado por el coronavirus. Espero que todos y todas estéis bien, que vuestros familiares también lo estén, y que el impacto de la COVID-19 sea el menor posible en vuestras vidas. Sé que hay personas del otro lado del “charco” que me leen, y que allí está pegando duro ahora mismo, por lo que os mando muchísimo ánimo y un fuerte abrazo. Nos seguimos leyendo.

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[ANÁLISIS] Apocalipsis: Harry at the End of the World

El videojuego ‘indie’ está viviendo una época dorada, eso es impepinable. Plataformas como el PC -sobre todo gracias a Steam-, PS Vita o Nintendo Switch han dado rienda suelta a que muchas pequeñas desarrolladoras se atrevan a lanzar sus ideas o productos a través de una inversión “mínima” y una serie de procedimientos “sencillos”.

Esto ha sido posible, también, gracias al fomento que se le ha dado, desde hace más de una década, al videojuego en formato digital. Con ello, estos pequeños estudios se ahorran multitud de costes y problemas de stock -para bien y para mal-. Además, también nos hace llegar, a los usuarios, títulos que de otro modo jamás hubiesen visto la luz, a la par que se han resucitado importantes géneros como la aventura gráfica, entre otros.

De hecho, Apocalipsis, de Punch Punk Games, un pequeño estudio polaco, es precisamente una aventura gráfica un tanto particular. Quizá azuzado por todo el marco de la pandemia de COVID-19, me decidí a comprar este título en Switch ya que, a priori, su apartado artístico basado en xilografías de los siglos XIV y XV me resultaba muy atractivo, más si cabe en mi caso, al haber estudiado Historia y, posteriormente, archivística.

Lo cierto es que, probablemente, sea lo mejor de Apocalipsis, junto a la poco variada -pero acertada- banda sonora; todo ello nos sumerge en una atmósfera bajomedieval muy lograda. Sin embargo, digamos que sus bondades terminan ahí y, de hecho, tampoco es que el apartado artístico, la banda sonora y la ambientación sean sobresalientes.

Como aventura gráfica ‘point and click‘ hablamos de un título sumamente deficiente en Nintendo Switch, ya que se trata de un ‘port’ 1-1 de su versión de PC. Esto hace que resulte algo ortopédico y cansado el manejo del personaje o la resolución de los puzles que se nos proponen durante la historia.

Por otro lado, el título no se prodiga demasiado en explicarnos exactamente qué ocurre con Harry y su amada, aunque es algo que iremos deduciendo poco a poco conforme avanza la aventura y el narrador -poco inspirado- nos pone en situación. Este apartado, y eso que ya no me gusta explicar aspecto por aspecto en los análisis, no está mal del todo pero, como digo, está poco inspirado debido a la forma en la que es narrada la historia a través de simples cinemáticas. Quizá la mejor parte de todo esto es cuando finaliza el título como tal y se nos da la posibilidad de esclarecer qué ocurrió, exactamente, con Zula, la amada de Harry.

Su evidente inspiración en Machinarium (Amanita Design, 2009) no es suficiente como para considerar que Apocalipsis: Harry at the End of The World sea un gran juego. Cumple gracias a su apartado artístico y, en cierto modo, su trama, pero queda empañado por una jugabilidad, sobre todo en Switch, ortopédica y poco inspirada.

[5.8]

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[COMPRA] Primera mitad mayo ’20 y reflexiones

Debido a la situación ocasionada por la pandemia de COVID-19 en todo el mundo, como os comenté en entradas anteriores, estoy haciendo especial hincapié en comprar títulos digitales para no poner en riesgo ni a los trabajadores de tiendas que venden videojuegos, ni a los mensajeros ni a mí o mi familia, dado que no considero que los videojuegos sean productos de primera necesidad. No obstante, sí que estoy a favor de comprar videojuegos en formato físico una vez sea seguro para todos -yo mismo soy un “escéptico” del formato digital-, dado que el movimiento de dinero generará empleo y “riqueza”.

Por ello, he considerado dividir en dos entradas las compras de mayo de 2020; una primera del 1 al 15, y otra segunda del 16 al 31. Esto se debe a que, como muchos, no tengo certeza de cuándo podremos comprar con seguridad videojuegos en formato físico, tanto a través de internet como en tiendas físicas sin que la situación se convierta en una locura -como ya está ocurriendo con las salidas a hacer deporte o con los niños y niñas-.

Evidentemente, y como reflejé meses atrás, es una decisión completamente personal, desde un punto de vista subjetivo; soy de los que está a favor del confinamiento más estricto y el teletrabajo -siempre que sea posible-, pero también soy consciente de que nuestro sistema -sobre todo en España- no está preparado para una era online/digital tan inmediata y con tan poca previsión. A todos, creo, nos ha cogido el COVID-19 con lo puesto, y tras varios meses vamos adaptándonos como podemos. Quizá con otro sistema, y no estoy hablando de política en este caso, el impacto en nuestra economía, trabajo, salud y relaciones sociales hubiese sido considerablemente más “llevadero”. Pero, por desgracia, ahora mismo no hay vuelta atrás, no podemos cargar la partida y rediseñar, sino que nos toca adaptarnos a la “nueva realidad o normalidad” de la que tanto hablan en medios de comunicación.

De acuerdo con ello, y tras esta chapa en forma de reflexión, paso a las compras que he realizado, en formato digital, durante la mitad de mayo de 2020.

En primer lugar nos encontramos con Graveyard Keeper, que compré para Nintendo Switch por 9,99€. Decir que llevaba un montón de tiempo tras él, ya había bajado al 50% en más de una ocasión, pero no me decidía hasta que, por fin, lo he hecho. Deseando comenzarlo, a pesar de tratarse un título un tanto macabro. En él, nos ponemos en la piel de un enterrador en la Edad Media en una especie de Stardew Valley con mucho humor negro.

Pasamos a The Final Station, también para Nintendo Switch, que compré por 7,49€ gracias a su rebaja del 50%. Es otro de esos juegos que tenía desde hace tiempo en la lista de deseados y que no me había animado a comprar, a pesar de que, como con el anterior, ya había tenido rebajas similares anteriormente. Aunque tiene opiniones de todo tipo, la propuesta, a priori, me llama bastante la atención; administrar un tren en un mundo post-apocalíptico repleto de zombis y buscar suministros para poder seguir adelante manteniendo a todos a salvo. Una mezcla de Tren a Busán y Rompenieves en 2D.

Con motivo del día de Star Wars, 4 de mayo, compré en Steam Star Wars Republic Commando por 2,86€. Lo jugué en su día y tengo un recuerdo increíble de él. Lamentablemente no lo conservo -creo que me lo dejaron- y dudo mucho que funcionase en PCs actuales, por lo que al verlo a este precio no dudé en hacerme con él y rejugarlo en cuanto tenga oportunidad.

Para PS4 compré Real Farm por 0,99€ en la Store de PlayStation. Soy un completo apasionado de los simuladores, y los simuladores agrarios me llaman mucho la atención. Tanto es así que en 2016, cuando estaba en IGN España, analicé Farming Simulator 17 para Xbox One, análisis que podéis leer aquí. He leído que Real Farm no es tan “bueno” como los Farming Simulator, pero voy a ir dándole poco a poco, junto a Train Sim World, a ver qué tal. Por este precio no me puedo quejar mucho.

Por último, uno de esos juegos que no me atrevía a comprar debido a su dificultad y a que, todavía, no he jugado a ningún ‘Souls’; The Surge, que compré en la Store de PlayStation por 5,99€. Físico creo que no está mucho más caro, y me hubiese gustado más en formato físico, pero a este precio creo que no es mala compra. Dicen que es algo más accesible que los ‘Souls’ y su ambientación futurista me llama mucho. Eso sí, no creo que lo juegue en los próximos meses.

Y hasta aquí las compras de la primera mitad de mayo y mis reflexiones. Espero que todos estéis bien, y que sigáis teniendo mucha precaución, que aunque exista cierto desconfinamiento desescalada en determinados lugares, el virus no se ha ido. Mucho ánimo.

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Personajes inolvidables de videojuegos 23/100 – Foltest

Atención, la siguiente entrada puede contener ‘spoilers’.

Dejando a un lado las novelas de Sapkowski que bajo mi punto de vista, al menos las primeras, están unos peldaños por debajo de los juegos, resulta evidente que a toda aquella persona que haya jugado a The Witcher II: Assassin’s of Kings (CD Projekt Red, 2011) se le quedó grabada, a fuego, cierta escena en los primeros compases del título. Sin embargo, para los que jugaron, solo de primeras, a esta segunda entrega, quizá Foltest les resulte desconocido -si no han leído los libros-, así como su importancia en los dos primeros videojuegos de la serie.

Foltest, rey de Temeria, príncipe de Sodden, y soberano de Pontania y Mahakam, es en el ‘lore’ de los videojuegos uno de los líderes más poderosos del momento, al menos en los acontecimientos que inician The Witcher II: Assassin’s of Kings. Sin embargo, Foltest ya realiza una primera -e importante- aparición en The Witcher (CD Projekt Red, 2007), en medio del conflicto iniciado entre Socia’tael y la Orden de la Rosa Llameante. La imagen que se transmite de Foltest, y que el propio Geralt de Rivia relata, es la de un monarca que inspira  temor y respeto, tanto entre sus súbditos como entre sus enemigos.

Desde que Foltest se hizo con las riendas de Temeria, el reino se convirtió en el más poderoso del norte. La severa actitud del rey Foltest encuentra explicación en su pasado; durante su juventud mantuvo un romance con su hermana Adda, y ambos pretendían casarse para convertirse, juntos, en reyes de Temeria. Sin embargo, Adda murió al dar a luz a su hija, muriendo también poco después.

Tras más de un lustro confinando, la difunda hija de Adda y Foltest apareció como una poderosa estrige que obligó a su propio padre a trasladarse a otro lugar del reino. Ante los estériles intentos de diversos guerreros para matar a la hija-estrige de Foltest, este decide contactar con el brujo Geralt de Rivia, que deshace la maldición, volviendo a su forma natural, recibiendo el nombre de su madre: Adda.

Aunque, quizá, el momento en el que Foltest adquiere mayor relevancia es en The Witcher II: Assassin’s of Kings, a pesar de que su aparición es relativamente breve. Tras los acontecimientos de The Witcher al respecto de Adda, así como el haber sobrevivido a diferentes intentos de asesinato, Foltest decidió tener desde entonces a Geralt de Rivia lo más cerca posible.

Geralt lo ayuda en el asedio contra La Valette, en el que Foltest resulta vencedor. Sin embargo, esa misma noche, tras la toma de la plaza, Foltest es asesinado por Letho de Guleta en una escena que quedó grabada en todos y cada uno de los jugadores de The Witcher II: Assassin’s of Kings.

A pesar de que, en los juegos, la figura de Foltest no se prodiga demasiado, es cierto que por su personalidad y trasfondo se constituye como uno de los personajes clave de la serie. Tanto es así, que la entrada del diario de Geralt reza tal que así:

«En retrospectiva, su majestad Foltest fue sin duda un personaje excepcional si lo comparamos con otras testas coronadas. El rey de Temeria, príncipe de Sodden, soberano del Pontar y Mahakam y protector de alto nivel de Brugge, Angren, Riverdell y Ellander era un monarca firme y decidido. El tipo de hombre que cuando recibía un golpe, sonaba como si estuviera forjado de acero, no de cagarrutas. Al ser soltero, tenía una vida privada un tanto informal. En su juventud, cuando aún era príncipe, Foltest dio prueba de lo que podía hacer, que era mucho. Todo el mundo conoce la historia de amor con su propia hermana y el fruto de aquella relación, su hija Adda, asi como su posterior apego por la baronesa Marie Louise La Valette. Ambas relaciones le acarrearon, por así decirlo, graves consecuencias y, una vez más, Geralt quedó atrapado en mitad del embrollo resultante.
Foltest seguía sintiendo algo por su antigua amante, y quería salvar a sus hijos nacidos fuera del matrimonio. De lo contrario, se convertirían en una baza en maniobras políticas. Y cuando Foltest hubo tomado una decisión, nada ni nadie pudieron interponerse en su camino.
La muerte de los grandes y poderosos de este mundo no siempre va acorde con sus vidas. El asesinato fue tan repentino que ni siquiera el brujo pudo reaccionar a tiempo. La hoja de una daga le rebanó el pescuezo a Foltest, rey de Temeria, y derramó sangre en el suelo de la ermita del castillo. Así moría uno de los reyes más poderosos del Norte a manos de un asesino con ropas de monje.»

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[COMPRA] Abril ’20

Quizá este resumen de las compras de abril de 2020 os deje un poco confusos, sobre todo porque en en el resumen de compras de marzo me opuse, de forma personal, a realizar compras de videojuegos físicos durante el confinamiento provocado por el COVID-19. El fundamento de dicha decisión no era más que proteger tanto a repartidores como a nosotros mismos, evitando la circulación del virus en objetos no esenciales. De hecho sigo pensando igual a este respecto. No obstante, comprendo que es necesario mover la economía -yo mismo estoy afectado directamente al trabajar en el sector del Turismo-, y que tanto los mensajeros como proveedores deben, en la medida de lo posible, seguir con su actividad.

Al margen de la “turra” anterior, he de confesaros que de lo que vais a encontrar a continuación, en formato físico, solo he comprado personalmente un juego, y es porque era una reserva realizada antes de la pandemia de COVID-19 que, casualmente, tenía pago automático. El resto de compras que he realizado han sido digitales, al margen de los regalos que me han hecho familiares, amigos y compañeros por mi 31 cumpleaños.

Para comenzar, la primera y única compra que he realizado en formato físico durante el mes de abril de 2020: Final Fantasy VII Remake para PS4, en su edición Deluxe, que compré en GAME por 89,95€. La tenía reservada desde hace tiempo y el pago automático de GAME hizo que la comprase de forma “inconsciente”. Es uno de los títulos que estoy jugando ahora mismo y, por el momento, solo os puedo decir: IMPRESIONA.

Pasamos, ya, a los títulos digitales que he comprado durante el mes de abril. En cierto modo estoy muy satisfecho tanto con los juegos como con los precios a los que los he comprado, que no me parecen nada malos, más al ser en formato digital. En primer lugar, nos encontramos con Dawn of Man para PC, que compré en Steam por 13,64€. Uno de los mayores descubrimientos del año, que me tiene absolutamente enganchado. Se trata de un título que nos sitúa, de forma inicial, en el Paleolítico, con una pequeña aldea que deberemos cuidar y mejorar hasta alcanzar las diversas Edades del Hierro, mientras sobrevivimos a los animales, saqueadores y el invierno. Muy recomendable, merece cada euro que se paga por él.

Por otro lado, ya para Nintendo Switch, compré Skyhill por 1,23€ gracias al descuento que tenía de compras anteriores; es un juego al que le tenía ganas y que en PS4, por ejemplo, está bastante más caro, así que será cuestión de probarlo y ver qué tal. También compré Mulaka por 6,99€.

Por último, al respecto de Switch y las compras digitales, me hice con Achtung! Cthulhu Tactics por 12,49€. No lo he probado todavía, pero tiene una pinta genial y creo que me puede gustar al mezclar tres cosas que me atraen: los mitos de Lovecraft, la Segunda Guerra Mundial y los TBT. De hecho, lo compré hace escasos días, por lo que la oferta sigue activa. Será uno de los próximos que juegue, casi seguro.

Ahora pasamos a los regalos de cumpleaños que me han hecho familiares y compañeros de trabajo. He de decir que fueron una enorme sorpresa, que me alegraron muchísimo el día y que, desde aquí, vuelvo a daros las gracias por acordaros de mí en estos tiempos tan oscuros que estamos viviendo.

En primer lugar, mis compañeros de trabajo me regalaron este maravilloso mando para Xbox One, el cual necesitaba -y con cable además-. Decir que es una gozada jugar con él, aunque no sea el original -pero está licenciado-. Me está viniendo genial para meterle caña a Forza Horizon 3, del que os hablaré próximamente por aquí. También me han regalado varios libros, que os dejo por aquí como he hecho en otras ocasiones.

Uno de estos es Soviet Asia, de Roberto Conte y Stefano Perego, que trata sobre la arquitectura soviética en antiguas repúblicas como Kazajistán, Uzbekistán, etc. Puede sonar, quizá, un poco raro, pero es uno de los temas que estoy investigando, de forma autónoma, como historiador: la arquitectura como propaganda en regímenes socialistas. Lo voy a comenzar en breve, y espero que esté a la altura de las expectativas.

Siguiendo en la misma línea, me regalaron Inside North Korea, de Olivar Wainwright y Julius Wiedemann. Es un libro que tenía unas ganas tremendas de tener, al igual que el anterior, dado que resulta perfecto para mi campo de investigación. Como dije antes, a alguien le extrañará que la mayoría de libros que me regalan, compro y leo sean sobre la Unión Soviética, Corea del Norte, la RDA, etc. pero mi especialización, como historiador e investigador, es en Economía y Política Contemporánea, precisamente en la Guerra Fría, por lo que espero que a nadie le extrañen este tipo de lecturas.

Seguimos para bingo con Nioh para PS4, que me llamó mucho la atención desde su lanzamiento. Es cierto que antes tengo -y quiero- que pasarme Sekiro, pero creo que con Nioh también disfrutaré gracias a su ambientación. Ya os iré contando cuando lo juegue -creo que tardaré unos meses en hacerlo-. Al igual que en los anteriores libros, seguimos con regímenes comunistas, en este caso con Producciones Kim Jong-Il presenta… de Paul Fischer, que trata sobre la labor que ejercía Kim Jong Il en el Ministerio de Propaganda y Cine antes de convertirse en Líder Supremo de Corea del Norte. Pinta muy, pero que muy, interesante.

Cambiamos de plataformas en cuanto a regalos. Así pues, tenemos Astérix y Obélix XXL2 para Nintendo Switch en su Edición Limitada. Un título que tenía muchas ganas de tener, y más en Switch, ya que guardo muy buenos recuerdos del original. Será uno de los que juegue en los próximos meses. Por otro lado, Just Cause 4 Gold Edition para Xbox One, al que también le tenía ganas, a pesar de que todavía tengo pendiente Just Cause 3, que lo jugaré próximamente.

Rematamos los regalos con Astérix y Obélix XXL3, también en Edición Limitada, que lo jugaré en cuanto termine XXL2. Y el libro La luz que se apaga: Cómo Occidente ganó la Guerra Fría pero perdió la paz de Ivan Krastev, quizá una de las lecturas que más ganas tenía de iniciar, por todo lo que ello implica; la Guerra Fría, la otra perspectiva, etc., sin duda un tema de estudio que me será harto interesante.

Y hasta aquí las compras, más bien regalos, del mes de abril. De nuevo dar las gracias a todos y todas los que habéis hecho posible que pase un cumpleaños tan agradable incluso en estos tiempos de confinamiento a causa del maldito COVID-19.

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Virtual Sailor, el recuerdo de un niño que soñaba con el mar

Siempre me he sentido íntimamente ligado al mar. Nacer en una ciudad costera, el pasado marinero de mi familia, o mi propio desarrollo como navegante ‘amateur’ han motivado que todo lo que esté relacionado con el mar y la navegación, de una forma u otra, me atraiga de manera, a veces, incomprensible.

Esto es algo que se ha trasladado, como no podía ser de otra forma, a los videojuegos, aunque también a la literatura o el cine. Esta breve reflexión, que es inequívocamente personal, ha venido a raíz de completar Old Man’s Journey (Broken Rules, 2017), que aunque no me ha encantado sí que me ha hecho rememorar determinados momentos de mi vida relacionados con el mar -y los videojuegos-, al igual que hace el anciano protagonista del juego.

Barcas en La Carihuela (Torremolinos, España), idénticas a las que usábamos mi abuelo y yo para salir a pescar.

Como os he dicho, desde pequeño he estado muy ligado al mar. Mi abuelo paterno estuvo unos años en la Armada a bordo de un submarino, pero la mayor parte de su vida fue pescador de altura. Mi abuelo es un hombre de mar; no sabe leer, escribir o nadar, pero en un barco se desenvuelve, irónicamente, como pez en el agua. Ya jubilado, tenía una pequeña barca de madera en la que salía a pescar peces de todo tipo -recuerdo muy bien el pez araña-, rayas y pulpos. A veces yo iba con él. De hecho, me encantaba “embarcarme” a pesar del mal tiempo o el frío, volviendo en muchas ocasiones chorreando y resfriado, con la consecuente bronca de mi abuela, tanto a mí como a mi abuelo.

Pasaron los años, mis padres se divorciaron, y yo dejé de “embarcarme” tanto como antaño con mi abuelo -de hecho, por edad, él ya no sale a pescar-. Mi familia materna, con quien vivía, llegó a tener dos barcos a motor -no a la vez-. A pesar de vivir en una provincia de interior, cada fin de semana íbamos a la costa a navegar. Ello colmaba, más que de sobra, mis ganas de ver y surcar el mar. Incluso siendo menor de edad, y sin licencia, cogía el mando de la embarcación con la supervisión de los adultos; no se me olvidará jamás en la vida la sensación de, prácticamente, planear por el agua.

Virtual Sailor (Ilan Papini, 1999).

El tiempo, o la estación, no siempre acompañaba para navegar. Por lo que, mientras no podíamos ir al barco, me entretenía en casa con la ‘demo’ de Virtual Sailor, un primitivo “simulador” de barcos -de todo tipo-, que permitía bajar gran cantidad de ‘mods’, ‘skins’ y demás en la propia ‘demo’. El problema venía en que la ‘demo’ solo te permitía jugar 5 minutos, por lo que me pasaba la vida reiniciándola para seguir navegando de forma virtual. El juego, por aquél entonces, no estaba a la venta en España, así que nos decidimos a importarlo desde su página web pagando, creo recordar, unos 50 dólares. El año, si no recuerdo mal, sería 2000 o 2001. El juego nunca llegó a casa, a saber por qué; si nos estafaron, si realizamos mal el proceso -aunque el cargo lo hicieron-, o si hubo un problema de aduanas. Así que seguí y seguí con la ‘demo’ que cada 5 minutos terminaba.

A tal punto llegaba mi “obsesión” con la navegación que, cuando Rockstar lanzó al mercado Grand Theft Auto: Vice City en 2002, pasaba casi más horas “navegando” por las costas de la ciudad del vicio que conduciendo o siguiendo la historia. No fueron pocas las estrellas que me comí por pasar de isla a isla sin tenerlas desbloqueadas “oficialmente”.

Pasaron los años, Virtual Sailor sacó nuevas versiones -mucho peores bajo mi punto de vista- y lo dejé. En ese momento estaba más interesado en navegar con juegos como Sea Dogs 2 (Akella, 2003), Silent Hunter III (Ubisoft Romania, 2005) o Ship Simulator (VSTEP, 2006). Finalmente, por una serie de razones que no vienen al caso, en mi familia dejamos de navegar, de verdad, en el año 2010.

Silent Hunter III (Ubisoft Romania, 2005).

Al principio no lo noté demasiado, recordaba a veces el olor de la gasolinera del puerto, el sonido del pantalán al caminar sobre él y, por supuesto, los reflejos del sol en el mar, cuyo efecto hacen que parezca un videojuego a baja resolución. La carrera universitaria o comenzar a trabajar dieron al traste, momentáneamente, con mi pasión por la navegación virtual. Aunque, no me faltó tiempo para disfrutar -muchísimo- de Assassin’s Creed IV: Black Flag (Ubisoft Montreal, 2013) o Naval Action (Game-Labs, 2016).

Por último, tuve la suerte de adquirir un pequeño velero a buen precio y en lamentable estado de conservación. Estuve tres años con él; lo restauré, hice travesías de cientos de millas e, incluso, crucé el Estrecho de Gibraltar. Fueron, quizá, algunos de los momentos más felices que recuerdo, a pesar de que pasaba más tiempo restaurándolo que navegando. Finalmente, me deshice de él por falta de tiempo para navegar y por los elevadísimos costes de mantenimiento. Por ahora, me contento con seguir navegando virtualmente de nuevo, no me queda otra, más en estos tiempos de confinamiento y, más que probable, crisis económica a escala mundial.

Navegando en el “Mar de Alborán”.

Pero esta es mi historia, mi relación con los videojuegos y el mar. Cómo mis ganas -y esfuerzo- de navegar de forma virtual se tradujeron, posteriormente, en navegar sobre la más noble de las superficies: el mar.

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[ANÁLISIS] Burly Men at Sea

Siempre he sido un enamorado, por completo, del mar. Algo en el mismo me ha llamado desde pequeño, no sé si será el haber nacido en la costa, el ambiente marinero de mi familia -uno de mis abuelos era pescador-, o alguna otra razón que desconozco. El hecho es que, cada vez que tengo la oportunidad, me quedo embobado mirando al mar. Esto se traslada, como no podía ser de otra forma, a mi ocio habitual. Cualquier película, serie, libro o videojuego relacionado con el mar o la vida marinera me llama, irremediablemente, la atención.

Esa fue la principal razón de hacerme, en su día, con Burly Men at Sea de Brain&Brain, un pequeñísimo estudio formado por únicamente dos personas y radicado en Estados Unidos. Tras años apostando por el videojuego independiente, he de afirmar que suelo recibir este tipo de títulos con cierto recelo; me la han colado multitud de veces, tanto cuando estaba en IGN como de forma individual. El auge que vivió el juego ‘indie’ en su momento motivó que muchos -y muchas- caraduras sacasen cualquier basura para hacer caja a través de estéticas ‘pixel art’ o minimalistas. Un buen ejemplo de ello es una de las últimas, y peores, compras que realicé en Nintendo Switch: Super Arcade Soccer (Rubén Alcañiz, 2019).

Por ello, y a pesar de que la estética de Burly Men at Sea llama poderosamente la atención, tenía serias dudas acerca del mismo. No obstante, su bajo precio -en ese momento- me hizo aventurarme. Y, lo cierto, es que mereció la pena.

Burly Men at Sea es un título minimalista en todos y cada uno de sus aspectos; desde la estética que lo acompaña, a la ambientación, así como la historia y la jugabilidad. Nos cuenta el periplo de tres hermanos, marineros, que encuentran una extraña carta náutica y deciden echarse a la mar para descubrir qué ocurre con la misma.

A partir de ahí, con una jugabilidad muy sencilla e intuitiva, se desarrolla el resto de la aventura, que dura algo menos de dos horas, y cuya rejugabilidad es plausible. Más allá de ello, lo que ofrece Burly Men at Sea es la experiencia, a nivel sonoro y visual, con un cierto mensaje tras la misma, y con una evidentísima inspiración nórdica.

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