[ANÁLISIS] Kirby y el pincel arcoíris

Kirby es un personaje de Nintendo que llegó fortuitamente en 1992 y que, para deleite de todos, se ha convertido en una franquicia para propia Nintendo, siendo protagonista de algunos de sus títulos más interesantes e innovadores. Desde su primer título en GameBoy hasta el que hoy nos ocupa, esta entrañable bola rosa ha pasado por, prácticamente, todas las consolas de la compañía nipona, convirtiéndose en un icono indiscutible de la marca.

Normalmente cada Kirby que ha salido ha intentado aprovechar, dentro de sus límites, las características de la consola en cuestión. Es lo que ocurrió con Kirby: El pincel del poder (HAL Laboratory, 2005) que fue lanzado como exclusivo de Nintendo DS haciendo uso del panel táctil de la misma, dando así lugar al título que hoy nos ocupa: Kirby y el pincel arcoíris, su secuela directa y único Kirby de la tristemente criticada Wii U.

Y es que con el presente Kirby Wii U clausura un catálogo pequeño pero redondo -como Kirby-. Un catálogo magnífico con el sello inconfundible de Nintendo porque, probablemente, Wii U sea la consola más “nintendera” que hayamos tenido la oportunidad de ver hasta la fecha. Kirby y el pincel arcoíris no sólo es un gran Kirby sino que es, además, una de las mejores y más interesantes propuestas de la penúltima consola de Nintendo.

Gráficamente es una auténtica barbaridad. Es cierto que Wii U es un sistema que podía dar bastante más de sí a nivel técnico pero no es lo que importa en un título como Kirby, en el que el apartado artístico solapa todo lo demás. Un maravilloso mundo de plastilina impresionante de principio a fin en el que el color y el diseño son los principales protagonistas -con perdón de Kirby-.

No sólo destaca por su colorido aspecto gráfico-artístico, también es destacable el diseño de cada nivel y mundo del juego haciendo que tanto diseño artístico como jugable se fusionen irremediablemente dando lugar a verdaderos niveles brillantes.

Los efectos, el diseño de los personajes y enemigos… todo raya a un grandísimo nivel haciendo que la experiencia de Kirby y el pincel arcoíris no se reduzca en exclusiva al apartado jugable, haciendo del juego una experiencia musical, visual y jugable sobresaliente.

A nivel sonoro es un título que se encuentra también a un buen nivel, muy en la línea de la mayoría de juegos de Nintendo, en los que el apartado gráfico-sonoro suele estar muy cuidado. Su interesante selección de temas, compuestos por la japonesa Megumi Ohara, hacen que la experiencia no sea únicamente jugable sino también musical. Los efectos de sonido rayan a un gran nivel, en la línea de títulos anteriores de la serie. Por último, destacar que se encuentra traducido al castellano, aunque sus diálogos y textos en pantalla suelen ser escasos.

La jugabilidad es la gran protagonista de Kirby y el pincel arcoíris, por encima incluso de su gran apartado artístico y sonoro. Al principio puede chocar un poco su control y concepto, ya que absolutamente todo se realiza con el pincel del pad de Wii U. De hecho prácticamente no podremos mirar a la pantalla del televisor/monitor pues todo lo jugable se desarrolla en el pad de Wii U, uno de los contras del juego pero que, por otro lado, resulta lógico dado el propio concepto del título.

Básicamente la acción se centrará en ir trazándole caminos a Kirby para que pueda avanzar, sortear obstáculos y enemigos. Con el pincel de Wii U iremos trazando dichos senderos en la pantalla del pad por lo que, como comentaba, es imposible levantar la vista del mando y mirar a la pantalla del televisor. Además, aparte de esto, habrá también otro tipo de acciones como ataques, ataques especiales o transformaciones de Kirby en forma de submarino, tanque o nave espacial.

Un punto importante de la jugabilidad de Kirby y el pincel arcoíris radica en los jefes finales de cada mundo. El juego está dividido en mundos que, a su vez, se subdividen en niveles y, al final de cada mundo, su correspondiente jefe final. El diseño de estos jefes, de primeras, es bastante original, y no me refiero al diseño artístico de los mismos -que también- sino al concepto que se plantea para derrotarlos. El problema radica en que estos jefes se irán repitiendo una vez agotemos sus “modelos iniciales” y, por consiguiente, las mecánicas para derrotarlos. Es algo que me ha llamado bastante la atención, para mal, ya que el resto de elementos artístico-jugables de la obra de HAL Laboratory es impecable.

Kirby y el pincel arcoíris es un juego sencillo y se completa en una media de seis horas de juego si no somos completistas. Es algo que también me ha llamado la atención, pues existe un claro desequilibrio en su dificultad; la mayor parte de la aventura transcurrirá sin demasiado problema pero, en determinados momentos, habrá picos de dificultad exigentes que pueden hacernos perder la paciencia -sobre todo tras haber avanzado sin problema hasta ese momento concreto-. Ejemplo de esto último es el enfrentamiento contra el jefe final, una verdadera genialidad que, sin embargo, no se corresponde con la dificultad media del juego.

La historia es bastante sencilla y no es, en absoluto, el eje del título para Wii U. Sin embargo, se agradece que se haya incluido un cierto trasfondo para justificar el por qué de dicha jugabilidad y el por qué de determinados aspectos artísticos del mismo.

La acción se sitúa en el idílico planeta Pop en el que habita Kirby. Un día cualquiera, mientras nuestra entrañable bola rosa pasea por las verdes colinas del planeta, un agujero se abre en el cielo y comienza a absorber todo el color del planeta, haciendo que todo se petrifique. Pero, por suerte, de dicho agujero sale un hada con forma de pincel que devuelve el color y el movimiento a Kirby, por lo que Kirby a partir de ese momento se convertirá en su fiel aliado para devolver la vida y el color al planeta Pop -y de paso derrotar al malo maloso-.

En definitiva, hay pocos títulos más bellos a nivel artístico-visual que Kirby y el pincel arcoíris. Además, su propuesta jugable haciendo uso del pincel de Wii U y sacándole partido al pad de la consola hacen que sea un título único en su especie. A pesar de su corta duración y desigual dificultad, la aventura de Kirby en Wii U es un juego imprescindible.

NOTA: 8/10.

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[COMPRA] Enero ’18

Empezamos el año fuerte con una interesante batería de títulos enfocada, sobre todo, a terminar de cerrar el catálogo de Wii U. Aunque, como veréis, también se han colado otros dos intrusos en las compras gracias, sobre todo, a las ofertas que encontré. No es la primera vez que os comento el pavor que tengo a no poder hacerme en un futuro próximo con juegos de Wii U a buen precio, es por ello que realizo compras “compulsivas” de aquellos videojuegos que, a priori, considero imprescindibles en la penúltima consola de Nintendo.

Que salga un Kirby al mercado siempre es una grandísima noticia pero que lo haya hecho en Wii U lo es más todavía. Aunque el único Kirby que jugué hasta entonces fue el primero de GameBoy (Kirby’s Dream Land,1992) le tenía muchísimas ganas a éste de Wii U, sobre todo porque hacía uso de las capacidades del pad de la consola. Se trata, por supuesto, de Kirby y el pincel arcoíris. Buscando y rebuscando logré conseguirlo al precio de 19,37€ con envío incluido seminuevo en Amazon Italia. No es que sea un precio estrella pero no está nada mal y, por ahora, es un juego que no suele bajar de los 20€.

Los otros dos de Wii U son títulos “menores” de la misma pero que igualmente quería tener; uno es exclusivo y el otro no. En primer lugar hablamos de Devil’s Third, título muy machacado por la crítica y el público -desconozco si con razón o no- y que se aleja considerablemente de los estándares de Wii U a nivel conceptual. Lo compré nuevo por 12,99€. El segundo de ellos es Cars 3: Hacia la victoria, una especie de Mario Kart pero con los coches de las películas de Pixar -las cuales me encantan-, recibió críticas mixtas y es multiplataforma. Lo compre por 24,95€ nuevo. Ambos los compré en XtraLife.es, los cuales también me enviaron como obsequio un protector para el nunchuck de Wii y una mochila de Cars 3.

El plato fuerte viene con la Edición de Coleccionista de Wolfenstein II: The New Colossus, la cual compré para Xbox One por 69,95€ en GAME, 30€ más barata que de lanzamiento. Me parece una edición absolutamente bestial para un juego a la altura de la misma. Además, el precio me parece increíble a pesar de que sea un título que ha bajado rápidamente de precio -lo podemos encontrar en casi cualquier tienda a menos de 30€ nuevo-. Os dejo algunas fotos más de la edición aquí abajo. Disculpad la calidad de las mismas pero mi smartphone se ha estropeado y lleva más de un mes en “reparación” en El Corte Inglés de Nervión, en Sevilla.

Por último tenemos Hercules de Disney en BluRay, la cual compré por 10€ de segunda mano en Cex. Es un peliculón que siempre me ha encantado gracias a lo bien que trata todo el tema de la mitología griega. Es el sitio más barato donde la encontré y no me importaba comprarla de segunda mano pues, además, venía impoluta.

Estad atentos porque el mes de febrero también vendrá cargado de sorpresas “obligatorias”, ya os explicaré el por qué.

[COMPRA] Las últimas de 2017…

Muy posiblemente esta sea la última entrada del blog en lo que queda de 2017. La próxima vez que nos leamos ya será 2018; un año seguro cargado de buenas intenciones, proyectos que se quedan a medias -o no- e ilusión. Para no mezclar los regalos de Navidad y Reyes con mis compras, y con ello realizar una mega-entrada cargada de información y fotos, he decidido separar mis compras personales de este mes de diciembre de 2017 de los regalos que vayan cayendo en el período que va del 25 de diciembre al 6 de enero.

Como os llevo diciendo desde hace meses -en concreto desde el cese de producción de Wii U– me da mucho, pero mucho miedo, lo que los especuladores pueden hacer con esta malograda consola. Lo mismo me equivoco, pero su peculiar catálogo -no muy extenso pero cargado de joyas- junto con lo particular de su historia -abandonada por ‘third parties’, prensa, público y la propia Nintendo- pueden hacer de ella un objeto de “coleccionismo” con el que los especuladores se froten las manos -pienso lo mismo de PS Vita, por ejemplo-. Es por ello que, ante el temor de encontrarme con nuevos casos de The Last Story o Xenoblade Chronicles -juegos que se cotizan fácilmente a más de 100€ de segunda mano- he decidido cerrar mi propio catálogo de Wii U antes de que todo se convierta en una locura y, por eso, veis en la fotografía del mes de diciembre Mario Kart 8 para Wii U a 12€, el cual compré junto a Halo Wars 2 para Xbox One a 15€ en Cex. No son unos precios de escándalo, aunque tampoco son malos precios, pero aproveché para entregar como intercambio Mirror’s Edge Catalyst para One y Snoopy’s Grand Adventure para One, por los que me dieron 17€, saliéndome así la compra por tan sólo 10€.

La segunda tanda la hice en GAME, en el cual me hice con LEGO Star Wars: El Despertar de la Fuerza Edición Deluxe -incluye una figura de LEGO de Finn y el pase de temporada- para Xbox One por 19,95€, The Walking Dead 3: A New Frontier para PS4 por 16,95€ y Ninja Town para Nintendo DS por 4,95€. Este último es un juego muy sencillo, de poco éxito en DS y que cada vez está más especulado y difícil de encontrar -absurdo-.

Por último encontré Pharaonic para Xbox One a 14,70€ en Amazon España. Un videojuego que llevaba tiempo queriendo tener desde que lo vi en Steam allá por 2016 y que, al parecer, es una interesante revisión del concepto de Dark Souls pero con una jugabilidad basada en el scroll horizontal.

Y hasta aquí las compras de diciembre de 2017, las últimas del año. No me quiero despedir sin desearos una gran entrada en el año 2018 y que éste os sea lo más próspero  posible a todos ¡Feliz Año Nuevo!

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[COMPRA] Noviembre ’17, regalos, ofertas…

Mes inteso el del pasado noviembre de 2017, no sólo porque prácticamente no he parado entre asistir a clases y exámenes del máster, sino porque también he encontrado numerosas ofertas en videojuegos y cine que me han hecho tirarme a la piscina para que no se me escapasen. Además, ha sido un mes en el que he recibido también un buen número de regalos, siendo prácticamente un adelanto al mes de diciembre y las fiestas de Navidad.

Si comenzamos por lo que he comprado yo tenemos que irnos directamente a Fnac. Es un establecimiento en el que no compro desde hace bastante tiempo, esto es debido a que me hicieron varias jugarretas en su día con las reservas de títulos como Grand Theft Auto V o Bioshock Infinite. A partir de ese momento decidí no renovar mi tarjeta de socio y no volver a comprar más allí. Es algo en lo que suelo ser bastante cuadriculado y me pasa con todo: tiendas, establecimientos, compañías, restaurantes… sin ir más lejos hace poco tuve un problema con mi aseguradora de coche -Línea Directa- y decidí no renovar con ellos tajantemente.

Sin embargo, mi madre sí que conserva la tarjeta de Fnac, lo cual le otorga un descuento del 5% directo en todas las compras, así como algún que otro beneficio como la acumulación de vales de descuento si haces compras grandes. Es el caso del portátil que compré para el máster en octubre, el cual acumuló en la tarjeta de mi madre 24,70€ de descuento para la próxima compra. Sin embargo, sólo te dejan sacar vales de descuento múltiplos de cinco, por lo que 4,70€ se han perdido, creo, para siempre. Con 20€ de descuento me hice con Call of Duty: Infinite Warfare para PS4 a 9,99€ y Paper Mario: Color Splash para Wii U por 15,99€, costándome ambos juegos un total de 4,68€ aplicándole el 5% de descuento. La verdad es que está muy pero que muy bien. Rogue One: Una historia de Star Wars en BluRay fue un regalo de mi madre, es la que me faltaba para completar mi colección de Star Wars.

Estas tres figuras que veis corresponden a la campaña de octubre-noviembre de McDonald’s para celebrar el lanzamiento de Super Mario Odyssey en Nintendo Switch. Las daban en los menús Happy Meal y me hubiese gustado conseguir alguna más, pero me fue imposible. Al menos me dieron a Mario y Luigi.

Si antes dije que suelo ser bastante cuadriculado cuando digo que no voy a comprar en un sitio determinado… a veces es cierto que no lo soy tanto porque encuentro buenas ofertas, pero intento evitar los lugares donde he tenido malas experiencias a toda costa. Es el caso de WeBuy Cex, con los que tuve muy malas experiencias en compras online y que no son serios para nada -sólo responden los e-mail que les interesa y te mandan lo que les viene en gana, en el estado que les viene en gana también-. Sin embargo, encontré Valhalla Hills para Xbox One por 6€ -ahora está a 4€, tirado de precio- y me pareció un buen precio, a pesar de que la tienda no me genere ninguna confianza.

Por último tenemos compras y regalos. Las compras las realicé en Amazon.co.uk y Amazon.es. Captain Toad: Treasure Tracker para Wii U fue uno de los regalos, el otro fue el genial Donkey Kong Country Returns para Wii. FIFA 17 para PS4 -siempre voy un año por detrás, sobre todo por precio- lo compré en Amazon.co.uk por 7,93€ envío incluido, y en perfecto castellano. Battlefield 1 para Xbox One me salió por 12€ justos en Amazon.es. Y, por último, Waterworld en DVD, también en Amazon.es, me salió por 3,95€. Esta última compra quizá os coja a algunos de sorpresa, ya que es una película muy mal valorada y que supuso, además, un auténtico fiasco en taquilla en su época; sin embargo, a mi siempre me gustó y me parece una película de acción-aventuras genial. Algo así como un Mad Max marítimo.

[COMPRA] Agosto ’17: cerrando catálogos y nutriendo otros

Que urge pescar determinados títulos de Wii U antes de que comience del todo -porque ya ha comenzado- la salvaje especulación que rodea siempre a Nintendo es un secreto a voces. Por ello, aunque no los vaya a jugar de manera inmediata, estoy intentando hacerme con aquellos videojuegos de Wii U que realmente me interesa jugar y eso justifica, en parte, una de las compras realizadas el pasado mes de agosto. Al respecto del resto, he de decir que ha sido por aprovechar ofertas o por las ganas de jugar inminentemente a alguno de ellos.

El primer caso que comentaba es el de la compra de Steamworld Collection para Wii U, el cual compré en GAME por 10,99€ gracias a un descuento que tenía acumulado de compras anteriores, aunque su precio original es de 14,95€, bastante interesante también. Tenía muchas ganas de jugar a ambos que trae este recopilatorio pero, sobre todo, a Steamworld Dig, ya que estoy falto un juego sencillo que mate horas muertas sin necesidad de atarme a una historia profunda o un desarrollo de más de 10 horas. Sí, no siempre es necesario jugar a juegos extremadamente largos, hace falta algo más liviano, sobre todo después de estar metiéndole más de 40 horas a Mafia III y sus DLCs.

El segundo caso del que hablaba al inicio es el de The Dwarves, para Xbox One, comprado también en GAME por 10€ aprovechando una oferta de 2×1 en juegos de Xbox One. El otro juego se lo llevó un colega, por lo que este The Dwarves ha acabado saliéndome por la mitad de su precio original. Le tengo muchas ganas, por todo lo que rodea al juego en sí y porque soy un completo fan de todo aquello que rodea a la raza de los enanos en los juegos de fantasía.

Y el último caso al que hice referencia es precisamente el de XCOM 2, para PS4, que compré en Amazon España por 21,69€ envío incluido. Quizá puede encontrarse de segunda mano más barato en algún que otro sitio -importación inglesa seguramente- pero a este precio nuevo me pareció una gran oferta que no debía dejar pasar. Lo jugaré en breve, ya que guardo un grandísimo recuerdo de todo el universo XCOM gracias a Enemy Unkown, Enemy Within y The Bureau.

Y bien, aunque esto es un blog dedicado por completo a los videojuegos y la cultura que los rodea, a veces, en Navidad o por el cumpleaños, he puesto aquí regalos de cómics, libros o películas en Bluray/DVD. En este caso, el mes pasado estuvo cargado de regalos relacionados con la literatura y para no dejar esta entrada demasiado pobre me he decidido a ponerlos por aquí para, de paso, recomendaros los siguientes libros. El primero de todos me lo regaló una muy buena amiga -conocedora de mis gustos futbolísticos- como regalo de cumpleaños atrasado. Acertó de lleno, tras disfrutar enormemente con “Yo soy el Diego” sabía que este “México 86: Así ganamos la copa“, más específico, iba a encajar perfectamente con lo que estaba buscando.

En alguna que otra ocasión he dejado claro, ya sea en análisis, artículos o compras, mi pasión por la Historia y todo lo que la rodea. No en vano, soy graduado en Historia y estoy a las puertas de comenzar el mes que viene un master en Arqueología o Archivística -aún no lo tengo claro-. Mi madre, buena conocedora de ello, intenta que no me falte nunca nada que leer relacionado con ello -a pesar de que tengo más de 50 libros pendientes desde hace años-, por lo que me regaló “Animales in Harena” de María Engracia Muñoz-Santos. Es un libro tremendamente interesante incluso para aquellos a los que no les guste mucho la Historia. Trata sobre los animales en los espectáculos romanos y todo lo que les rodeaba.

Por último, también regalos de mi madre, tenemos “Palmira: La ciudad reencontrada“, de tremenda actualidad debido, por desgracia, a la destrucción del yacimiento arqueológico por parte del Daesh en 2015 y que tengo bastantes ganas de leer -además no parece muy extenso- y “Libre y Salvaje” de de Ignacio Dean, un español que dio la vuelta al mundo a pie, al cual seguí por Facebook en su odisea.

Y hasta aquí las compras y regalos del pasado mes de agosto. Se me acumula el trabajo tanto con los juegos como con los libros. Intento darle un poco por las noches a ambos, pero hay veces que se me hace imposible. A ver si en breve termino tanto Mafia III como Animales in Harena y sigue explorando nuevos universos, digitales o literarios.

[COMPRA] Julio 2017; nutriendo Xbox One, PS4 y Wii U

He tomado una dura decisión por espacio, tiempo y dinero, y es que voy a ir deshaciéndome paulatinamente de todos aquellos videojuegos, sean de la generación y plataforma que sean, que ya haya jugado y no me hayan resultado gran cosa; es decir, aquellos que seguro no vaya a rejugar nunca o que simplemente ocupan espacio en la estantería. Esto me va a dar la posibilidad de invertir el dinero que saque con las ventas en  otros juegos que quiero jugar y, por qué no, en ahorrar algo de pasta también, que nunca viene mal, y más si uno está actualmente sin curro.

El pasado mes de julio ha sido un mes un tanto escueto y creo que a partir de ahora será lo más normal: dos o tres juegos no muy caros o algún lanzamiento ineludible. En este caso, ha habido dos regalazos que estoy deseando jugar, pues llevaba mucho tiempo detrás de ellos. El primero es ReCore para Xbox One, del que todo el mundo ha hablado y  pocos han jugado; me llama la atención principalmente por su ambientación, y también por el concepto tan clásico que tiene al fin y al cabo. El segundo es la Primera Temporada de Hitman para PS4 en steelbook, preciosa edición por cierto. Otro de esos juegos que deseaba tener y que por precio siempre me dio reparo comprar. Creo que será de los próximos en ser jugado, aunque antes puede que me ponga con Horizon: Zero Dawn o Final Fantasy XV.

Pero bueno, también he tenido que rascarme un poco el bolsillo ya que, por desgracia, no todo van a ser regalos. Los juegos que he comprado este pasado mes han sido Mirror’s Edge: Catalyst para Xbox One por 9,11€ con envío incluido en Amazon UK. Y Fast Racing Neo para Wii U, nuevo, por 21,69€ con envío incluido en Amazon España. Son también juegos a los que les tenía bastantes ganas. Soy consciente de las críticas que ha tenido Catalyst, pero por ese precio no me arriesgaba demasiado. Respecto a Fast Racing Neo, me llamó la atención desde que salió en la store digital de Wii U y en físico no podía dejarlo pasar. No he podido encontrarlo más barato salvo a posteriori, en GAME a 14,95€ pero de segunda mano.

Y bueno, hasta aquí las compras de julio de este 2017. Todavía queda verano por delante, así que ¡a disfrutarlo en la playa, en la montaña o en casa jugando!

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[ANÁLISIS] The Legend of Zelda: Breath of the Wild

Esto es muy complicado, lo digo de corazón. Terminé Breath of the Wild hace meses y hasta ahora no me he atrevido a realizar el análisis sobre el juego. Sinceramente, creo que me queda muy grande diseccionar un videojuego tan magno como lo es este último The Legend of Zelda. No es algo que haya averiguado por mí mismo, es algo que he observado en multitud de publicaciones -no diré nombres- que se han atrevido a analizar lo último de Fujibayashi y Aonuma, quedándole muy grande al hacerlo como si de un juego cualquiera se tratase.

Con este primer párrafo más de alguno habrá pensado que entonces qué narices hago yo intentando hacer un análisis sobre el juego, si ni siquiera los periodistas expertos han podido, bajo mi punto de vista, realizarlo con éxito. Y lo cierto es por mi parte es casi tan osado como por parte de estos expertos, sólo que voy a intentar realizar una descripción del juego lo más detallada posible pero condensada en el menor número de palabras que pueda, para que esto tampoco resulte una lectura farragosa que alabe constantemente las virtudes del juego únicamente por llevar el título de The Legend of Zelda.

Creo que la saga The Legend of Zelda no necesita presentación ninguna a estas alturas y no hay consola de Nintendo que se precie que no cuente con su pequeña joya, su particular Zelda. Muchos temíamos que esto ocurriese con la injustamente infravalorada Wii U, a la que casi se le escapa su The Legend of Zelda propio -aunque finalmente lo ha compartido con Switch-, lo cual ya hubiese sido una auténtica hecatombe para aquellos usuarios que confiamos en dicho sistema.

The Legend of Zelda es uno de los buques insignia de Nintendo y siempre lo ha sido desde que viésemos por primera vez a Link en 1986. Desde entonces, esta saga que mezcla aventura, acción y, por qué no, algo de RPG ha ido encandilando a un buen número de usuarios, y no es para menos, ya que entre sus títulos se encuentran algunos de los mejores videojuegos de la Historia, y no exagero lo más mínimo.

The Legend of Zelda: Skyward Sword (Nintendo, 2011) dejó impresiones encontradas entre los usuarios. Inicialmente fue alabado casi al unísono por la prensa, sin embargo, años después parte de la misma se volvió contra él, bien porque el ‘hype’ del momento pasó o bien porque hubo un grueso de usuarios “puristas” que cargaron sin piedad contra él. Sea como fuere, la situación quedó en que urgía un nuevo The Legend of Zelda que pudiese plantar cara a los ya míticos A Link to the Past (Nintendo, 1991) u Ocarina of Time (Nintendo, 1998).

Y precisamente Wii U parecía que iba a despedirse -para agrado de muchos- sin un Zelda en su catálogo, lo cual hubiese sido la traca final para la malograda consola de Nintendo, el caldo de cultivo perfecto para que determinadas revistas de videojuegos se cebasen sin piedad alguna con la pobre U. Pero la sorpresa llegó durante un Nintendo Direct a comienzos de 2013 en el que Aonuma aseguraba que un nuevo The Legend of Zelda estaba siendo desarrollado para Wii U ¡por fin!

Habría que esperar un poquitín más para ver al nuevo Zelda en acción, concretamente al E3 de 2014, en el que se mostraría gran parte del caballo de batalla de este juego en un Direct que pasará a la historia por esto mismo. Así pues, poco a poco, hasta comienzos de 2017, iría mostrándose más y más del nuevo Zelda. Un título que cambiaría el concepto de la saga, que lo adaptaría a las nuevas exigencias del mercado pero sin perder la esencia del universo Zelda.

A punto estuvo de escapársele a los usuarios de Wii U ante el lanzamiento de Nintendo Switch. Pero, por suerte, y en un acto de lógica, Nintendo brindó a ambos usuarios la posibilidad de disfrutar de uno de los mejores videojuegos concebidos nunca y, muy posiblemente, un firme candidato para optar al trono de la saga The Legend of Zelda.

Gráficamente, en la versión de Wii U, que es la que he usado para el presente análisis, hablamos de un título que luce muy bien, con ese toque cel-shading que ha caracterizado al juego desde que se mostró por primera vez al público en 2014. Hemos de ser realistas y precisamente Breath of the Wild no es lo más “top” que vayamos a encontrar a nivel técnico, incluso me atrevería a decir que rivaliza en algunos aspectos con Xenoblade Chronicles X (Monolith Soft, 2015).

Pero lo que sí es cierto es que el mapeado creado para este juego, un Hyrule realmente creíble, con mil posibilidades jugables y parajes inolvidables hacen que Breath of the Wild sea absolutamente sobresaliente a nivel técnico-artístico. El mayor The Legend of Zelda jamás creado, ahí es nada.

Hablamos de un reino de Hyrule devastado por un cataclismo ocurrido cien años antes de los acontecimientos del juego, y en esto la ambientación juega un papel fundamental, puesto que es de las mejores que he tenido la suerte de experimentar en mucho tiempo en un videojuego.

Como decía, es un Hyrule lógico, devastado pero vivo. Cuyos habitantes -o supervivientes- han sabido salir adelante tras el gran cataclismo. Esto es algo que se observa perfectamente en su apartado artístico, que nos deja impagables estampas de campos tras las batallas o de aldeas apartadas en las que vida siguió tras la guerra.

El sello de la saga siempre está presente, tanto en lo artístico como en lo técnico. Es, posiblemente, el juego más potente de Wii U -y una razón de peso para hacerse con una Switch-, pero es potente debido a su inmensidad, ya que gráficamente destaca más por lo bello que por lo técnico. Aún así, el juego entero es un ejercicio absoluto de excelencia y debe valorarse como un todo, no sólo atendiendo a sus rasgos técnicos o jugables, sino  entendiéndolo y valorándolo de forma global.

Y es que a nivel de diseño es el The Legend of Zelda más completo de todos, aunque quizá hubiese merecido un toque más oscuro como en Twilight Princess. Pero, al margen de ello, Breath of the Wild supone una síntesis perfecta de todos los Zelda vistos hasta la fecha. Además, bebe directamente de fuentes clásicas como ya hicieron en su día los primeros juegos de la franquicia. Esto se traduce en una clara inspiración por películas como Cristal Oscuro (Jim Henson/Frank Oz, 1982), Legend (Ridley Scott, 1985) o La Princesa Prometida (Rob Reiner, 1987), amén por supuesto del amplio repertorio de libros, juegos de mesa -o de rol- de fantasía.

Digamos entonces que todo este conglomerado de influencias, añadido a la incansable creatividad de los pesos pesados de Nintendo, han dado lugar al que posiblemente sea el The Legend of Zelda más completo de todos los tiempos a nivel técnico y artístico. Es complicado sacarle siquiera un fallo a Breath of the Wild más allá de alguna que otra ralentización en la versión de Wii U porque, por todo lo demás, es casi perfecto.

Hyrule, como comentaba, goza de una vida, un diseño y una armonía espectacular y prácticamente será imposible descubrir cada rincón en una primera pasada. Es un mundo inmenso en el que se ha cuidado hasta el detalle más insignificante. Y aunque, como digo, no sea un portento técnico capaz de competir con Horizon: Zero Dawn (Guerrilla, 2017), Final Fantasy XV (Square Enix, 2016) o The Witcher III: Wild Hunt (CD Projekt RED, 2015), sí que es capaz de sorprendernos gracias al buen uso que hace de los efectos lumínicos, su apartado artístico y las bellas estampas que deja grabadas en nuestras mentes.

A nivel sonoro ¿qué decir? contamos con un sonido ambiental sobresaliente que ayuda a la inmersión total en la aventura, amén de unos efectos de sonido que mezclan lo clásico de la saga junto con las posibilidades de las nuevas generaciones de videoconsolas. La banda sonora está a cargo de Manaka Kataoka y otros artistas, que consiguen mantener el espíritu de The Legend of Zelda prácticamente intacto, aunque he de admitir que se toman nuevas licencias que, quizá, no serán del agrado de los jugadores más puristas.

Por otro lado, Breath of the Wild está completamente localizado al castellano. Esto quiere decir que el juego está tanto traducido como doblado a nuestro idioma. Sin embargo, Link sigue siendo un personaje mudo, aunque en este caso mudo a medias. Todos los personajes que nos rodean hablarán, no sólo con textos sino también con voz; pero Link no lo hará, únicamente podrá responder preguntas a través de textos que aparecerán en pantalla y en las cinemáticas, que no son pocas, resulta bastante extraño ver a los personajes hablándole a Link y este no emitir siquiera un sólo sonido. Una decisión que bien puede atender a mantener el espíritu de las saga, en la que Link siempre ha sido “mudo” o bien seguir la línea de muchos otros juegos -de antes y de ahora- en los que el protagonista es poco más que un recadero. Sea como fuere, es algo que particularmente considero desacertado en Breath of the Wild, ya que era el Zelda idóneo para dotar, de una vez por todas, a Link de la voz y la personalidad que merece a estas alturas.

La jugabilidad es, cómo no, el gran punto fuerte de The Legend of Zelda: Breath of the Wild. Digamos que este último Zelda reúne lo mejor de toda la saga, más de treinta años de experiencia, pero potenciado por mil en esta entrega. Sería complicado, muy complicado, describir todo lo que ofrece Breath of the Wild en unos pocos párrafos, pues es uno de los videojuegos más completos que he tenido en frente nunca. Y no, no es una exageración, ya que las posibilidades son muy elevadas, a casi todos los efectos. Es algo que ya habíamos visto en Zelda anteriores pero que aquí ha sido multiplicado por mil.

Podemos empezar hablando del combate, el cual ha alcanzado su cenit absoluto con Breath of the Wild. Se mantiene, una vez más, la esencia de la saga, con un combate que presenta una curva de dificultad sobresaliente para todos los jugadores. Es un tipo de combate al cual es fácil adaptarse, pero que es complicado de dominar y más en esta entrega. Es el The Legend of Zelda más exigente de todos en este aspecto, de hecho no son pocos aquellos usuarios que lo han comparado con la serie Souls (From Software, 2009-2016), aunque quizá es algo exagerado. Es cierto que morir es bastante sencillo y que no sólo hay que ir bien preparado para el combate sino que hay que saber cómo combatir. Y es algo que aprenderemos a base de morir, con la clásica fórmula de ensayo-error tan recurrente en gran número de videojuegos. Existen enemigos extremadamente poderosos a los que será muy complicado derrotar incluso en los compases finales del juego -guardianes, centaleones…-, por lo que todo aquél usuario que se enfrente a Breath of the Wild por primera vez ha de armarse de valor y paciencia: no es un juego fácil.

Breath of the Wild no es generoso con el usuario y nos pondrá en aprietos en más de una ocasión, tanto en combate como en otras situaciones. Por ejemplo, el clima es muy pero que muy importante durante el juego, es necesario disponer de la ropa o los alimentos adecuados para poder sobrevivir en determinadas regiones de Hyrule; en las zonas nevadas o heladas es preciso ir bien abrigado, para soportar las bajas temperaturas; o en las zonas más calurosas ir precisamente más ligeros de ropa, para evitar así que nos de un golpe de calor que vaya poco a poco acabando con nuestra vitalidad.

Otro punto muy importante es el de la comida, y es que Breath of the Wild no parece estar ajeno a los mil y un programas de televisión sobre cocina que existen en la actualidad y pone en nuestras manos la peligrosa tarea -para algunos, entre los que me incluyo- de ponernos a cocinar. Ponernos manos a la obra es sencillo, bastará con echar unos cuantos ingredientes -carne de ave, setas, partes de monstruos, bayas, trigo, peces…- a una cazuela que esté al fuego y esperar a que la comida se haga en ella ¿fácil? pues no tanto; porque tendremos que seleccionar bien los ingredientes si queremos cocinar platos que estén ricos y, además, sean útiles. Por ejemplo, algunos platos nos rellenarán un número determinados de corazones de vida así como nos otorgarán estados temporales tales como resistencia al calor, más fuerza, más resistencia… por lo tanto, la cocina juega un papel muy importante en Breath of the Wild e ir provistos de buenos platos será siempre una garantía para sobrevivir en el salvaje Hyrule de esta entrega.

¿Os acordáis de los famosos templos de la mayoría de The Legend of Zelda? Pues han sido eliminados en Breath of the Wild ¡oh blasfemia! pensará el usuario más purista. Pero no, lo cierto es que han sido reciclados en clave de 120 santuarios desperdigados por todo el mapa de Hyrule. En estos santuarios se nos presentarán diferentes tipos de pruebas: algunas de fuerza -derrotar a una guardián-, otras de ingenio y otras de habilidad. Y lo cierto es que funcionan de maravilla como sustitutos de los clásicos templos de la saga. Además, una vez se completa el santuario se nos otorga una recompensa así como la posibilidad de realizar un viaje rápido a las puertas del santuario, lo cual es de suma utilidad sabiendo el tamaño que tiene el mapa del juego.

Una vez completemos un santuario, la deidad consagrada a la diosa Hylia que guarda el santuario nos otorgará un símbolo de valía que son tremendamente importantes durante la aventura. Y esto es que es un punto fundamental en el juego, ya que sin ellos será casi imposible avanzar ¿y por qué? pues porque reuniendo cuatro de estos símbolos y rezándole a las diferentes estatuas de la diosa que hay repartidas por Hyrule podremos mejorar nuestra salud y nuestra resistencia. Y, creedme, ambas son muy importantes.

Unas grandes aliadas durante nuestros largos caminos, ya sean a caballo o a pie, serán las postas. Inicialmente funcionan como establos en los que guardar/sacar -a cambio de 20 rupias iniciales por caballo- aquellos caballos que hayamos conseguido domar, pero lo más interesante de ellas no es precisamente esto sino que también funcionan como posadas en el camino en las que podremos descansar, resguardarnos del frío o de la tormenta. Además, en la misma posta o en las inmediaciones suele haber personajes con misiones secundarias muy interesantes.

Y, en general, básicamente esta sería, a grandes rasgos, la parte jugable de Breath of the Wild, y eso que me dejo muchas cosas en el tintero, como el gran número de misiones secundarias de altísimo nivel de las que dispone el juego, las pruebas heroicas -necesarias para según qué cosas-, las semillas kolog -importantes para mejorar el inventario-, las fuentes de la gran hada -parar mejorar las vestimentas-, comprar incluso una casa, mejorar equipamiento… son mil detalles que son imposibles de condensar en un análisis, no sólo por la cuantía de los mismos sino también por su profundidad. Pero creo que a estas alturas el lector tendrá algo bastante claro: Breath of the Wild no es un videojuego al uso y es más completo de lo que muchos podamos imaginar inicialmente.

¿Qué sería de un The Legend of Zelda sin su clásica historia? Pues lo cierto es que nada, pero es que en Breath of the Wild se da un vuelco a todo el universo de la saga. De hecho, si seguimos lo escrito en Hyrule Historia y lo dicho por los creadores, no podemos encuadrar a Breath of the Wild en ningún momento ni en ninguna línea vista hasta ahora en la saga, lo cual deja a este juego en un limbo que le beneficia bastante, pues posiblemente de lugar a una tercera línea o una paralela. El hecho es que una vez más Link es el elegido para salvar Hyrule, o más bien para liberarla, ya que Ganon la arrasó cien años antes de los acontecimientos del juego, derrotando a los hylianos y sus aliados.

Despertamos en el interior de una especie de templo, salimos y ante nosotros se nos presenta la inmensidad. No sabemos casi nada, hemos perdido la memoria -recurso manido en el mundo del videojuego- pero, por casualidades de la vida, un vejete ermitaño que vagaba por allí cerca se encarga ponernos al día. Cien años antes el reino de Hyrule había alcanzado un poderío tecnológico impresionante y para defender al reino se habían creado cuatro grandes bestias divinas artificiales controladas por las distintas tribus que habitan Hyrule: zora, gerudo, goron y orni.

Pero un buen día -o no tan bueno- Ganon apareció y arrasó el reino de Hyrule. Ni siquiera las bestias divinas, Link o la princesa Zelda pudieron contener a Ganon: el cataclismo. Link, como protector real, fracasó en su tarea, pero fue inducido en una especie de sueño que le ha hecho despertarse cien años después. Nuestro objetivo será saldar la deuda que tenemos con Hyrule y derrotar a Ganon de una vez por todas; para ello deberemos recuperar la confianza de las cuatro tribus que controlaban a las bestias divinas, ahora reveladas contra ellos por la influencia maligna de Ganon.

Es un The Legend of Zelda algo más oscuro que la mayoría, aunque sin llegar a los niveles de Twilight Princess o Majora’s Mask, pero sí que es cierto que parte de la historia y el tratamiento de la misma se aleja del halo infantil que tuvieron algunos The Legend of Zelda. A pesar de que la trama es bastante potente e incluso más desarrollada que en muchos juegos de la saga, es en las misiones secundarias donde encontraremos gran parte del atractivo del juego. Y es que Nintendo ha creado un universo tan completo, consistente y lógico que puede llegar a abrumar. Se acabó salvar a la princesa, es la hora de la venganza.

Y poco más hay que decir sobre The Legend of Zelda: Breath of the Wild. Es complicado hacer un resumen o recomendar la obra maestra de Nintendo en un único párrafo. Creo que me limitaré sólo a decir que estamos ante uno de los mejores videojuegos que se han concebido nunca, ante uno de los mejores Zelda y casi me atrevería a decir que ante el juego de la generación.

NOTA: 10/10.