[COMPRA] Marzo de PS4 y compras digitales

Aunque he de reducir el número de compras mensuales porque se me acumulan demasiados títulos, tampoco puedo dejar pasar interesantes ofertas como las que he encontrado durante el mes de marzo de 2018. Muchos de los juegos los estaba buscando desde hace bastante tiempo y con dichas ofertas he aprovechado para lanzarme definitivamente a ellos, a pesar de tener una cantidad casi insultante de juegos pendientes.

En GAME compré Numantia, Cat Quest y The Division: Limited Edition para PS4 por 14,95€ cada uno, nuevos. Y con eso de nuevos quiero dar un tirón de orejas a GAME porque, aunque me avisaron, The Division me vino desprecitando pero, según ellos, “nuevo”; sin embargo, el juego venía sin los DLCs de esta edición limitada -que no son importantes, ya que son, básicamente, ‘skins’- y, finalmente, no decidí reclamar nada para no iniciar un lento y absurdo proceso burocrático para iniciar la devolución -de todos los juegos-. Pero también es de agradecer que con Numantia enviasen un colgante temático del título español.

Y qué decir de cada uno de los juegos. The Division creo que es, de sobra, conocido por todos. Aunque no soy mucho de jugar ‘online’ este juego sí que me llama la atención y, además, se puede jugar ‘offline’ sin acceder a determinada zona del mismo. Cat Quest me llama por varios factores; el primero es el precio, el segundo el tipo de juego que es -action RPG bastante simple- y por último la temática, ya que me encantan los gatos. En el caso de Numantia me llaman también varias cosas, como que es un título español, históricamente fiel y de estrategia -en consolas, aunque también está en Steam-.

En la tienda de PlayStation aproveché dos ofertas bastante interesantes bajo mi punto de vista. La primera es puro rock’n’roll para nuestra PS Vita, oficialmente -y tristemente- descatalogada hace dos semanas. Se trata de Oddworld Stranger’s Wrath HD, uno de los títulos más interesantes de la primera Xbox y que, en este caso, nos viene en casi perfecto castellano a PS Vita. Lo compré, digital, por 2,99€. La segunda oferta es Song of the Deep, un videojuego que me llama tanto por su temática acuática como por su cuidado apartado artístico. Lo compré, digital, por 3,99€.

Y no iba a dejar de lado a mi querídisima Xbox One, para la que compré dos auténticos juegazos en la tienda de Microsoft a unos precios increíbles. Snake Pass me llamó la atención desde que fue lanzado al mercado el año pasado, y eso que odio las serpientes; pero su apartado artístico y, a priori, jugable me parecen interesantes. Lo compré por 9,99€, digital.

El último es un pelotazo de manual, se trata de Titanfall 2: Ultimate Edition que compré por 6€ justos, digital. Me han hablado maravillas de la campaña ‘offline’ de este juego y a ese precio es algo que no podía dejar pasar ni por asomo. Por último, y para despedirme, comentaros que estas ofertas creo que están todavía activas, por lo que si estáis interesados e interesadas en ellas corred veloces.

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¿Merece la pena hacerse con una PS Vita?

Desgraciadamente, como todo en la vida, hay consolas que pasan sin pena ni gloria por el mercado, bien por tener un catálogo poco atractivo, por no casar con el público debido a sus características técnicas o de diseño, por ser abandonadas por las ‘third parties’ -compañías que desarrollan software para cualquier plataforma- o bien por ser abandonadas por sus propias compañías.

Este último caso es el de PlayStation Vita, comúnmente conocida como PS Vita o, simplemente, Vita. Todavía a la venta y en producción -febrero de 2018-, PS Vita fue lanzada generando gran expectación a finales de 2011 en Japón y principios de 2012 en el resto de territorios. Llamó la atención por su potencia técnica, que la convierte, a día de hoy, en la portátil más potente realizada hasta la fecha. Entre sus juegos de lanzamiento destacaron Uncharted: El Abismo de Oro, Everybody’s Golf, Gravity Rush o Reality Fighters. A pesar de ello, no pudo competir en sus primeras semanas en el mercado con Nintendo 3DS y, a día de hoy, sus ventas se sitúan en torno a los 16 millones de consolas vendidas, siendo la última de su generación en ventas.

Sony se percató rápidamente de ello; la consola estaba siendo un fracaso a nivel internacional, y únicamente en Japón conseguía despuntar un poco. A raíz de ello, la compañía tokiota fue abandonado paulatinamente la consola fuera de Japón, dejando al jugar occidental las “sobras” del mercado japonés.

Esto la convierte en una videoconsola muy particular debido a que es un hardware potente, cuenta con un catálogo muy concreto y apenas ha tenido incidencia fuera del país del sol naciente. Debido a todo esto, PS Vita puede encontrarse a buenos precios en casi todo el mundo, sobre todo de segunda mano. Y es aquí donde cabe plantearse la pregunta ¿Merece la pena comprar una PS Vita? Pues depende.

Es complicado afirmar o negar con rotundidad la compra de la última portátil de Sony, pues puede tener su nicho fuera de Japón perfectamente. Sin embargo, lo más interesante, a día de hoy, de su catálogo reside precisamente en videojuegos con un alto componente japonés que no a todo jugador puede gustar, amén de los ‘indies’ de la tienda de PlayStation, que suelen estar de oferta cada poco tiempo.

Esto no quita para que, basándonos en los precios de Vita y sus juegos, merezca la pena comprarla porque merece la pena, y mucho, para cualquier jugador que esté un poco abierto a conocer títulos diferentes. A continuación voy a enumerar, bajo mi punto de vista, las razones por las que merecería comprarse una Vita en este momento:

  • Su precio – Actualmente se pueden encontrar PS Vita de segunda mano, en buen estado y a muy buen precio. Personalmente no pagaría más de 80€ por la versión PCH-2000 o 110€ por una PCH-1004 en buen estado. La diferencia entre ambas es que la PCH-2000 lleva una pantalla LCD y la PCH-1004 una pantalla OLED en la que los colores se ven mucho mejor y más vivos. En el caso de encontrar una edición especial el precio podría subir un poco, así como con respecto al estado de conservación de las mismas ¿Por qué entonces el precio es un argumento a favor de comprar una Vita? Muy sencillo, creo que están, ahora mismo, en su mínimo histórico tanto nuevas como de segunda mano y, no sé por qué, tengo la sensación de que va a ser una consola que, con el tiempo, tenderá a subir en base a la maldita especulación del mercado de segunda mano de videojuegos.
  • Juegos – Muchos pensaréis que Vita no tiene muchos títulos que merezcan la pena, pero sí que existe un catálogo básico muy interesante de jugar con las características de la portátil y no en una PS4 – me refiero a títulos como Gravity Rush o Tearaway-. Por ejemplo, para el jugador occidental existen videojuegos como Uncharted: El Abismo de Oro, Tearaway, LittleBigPlanet, Assassin’s Creed III: Liberation, Killzone: Mercenary, las trilogías de Jak & Daxter, Sly Cooper o Ratchet & Clank, Unit 13, Metal Gear Solid HD Collection, Shinobido 2: Revenge of Zen, Army Corps of Hell, Maldita Castilla EX… y casi todos, por ahora, están a precios muy buenos -pero subiendo tímidamente-.
  • Probar cosas nuevas – Y también cuenta con una extensa e interesante batería de juegos japoneses que pueden abrirnos la vista hacia un horizonte inexplorado para algunos jugadores. Es aquí donde reside uno de los encantos principales de PS Vita, pues gran parte de su catálogo se compone de muchos Shooters, JRPGs y ARPGs. Destacan, sobre todo, Freedom Wars, Soul Sacrifice, Everybody’s Golf, Secret of Mana,  Persona 4, La-Mulana EX, Dragon’s Crown, Final Fantasy X/X-2 HD, Yomawari: Night Alone, Hatoful Boyfriend, Sword Art Online, Tokyo Twilight: Ghost Hunters, Toukiden, Criminal Girls, Ys VIII, Hyperdimension Neptunia, Tales of Hearts R… y muchos más. Eso sí, con estos los precios son ligeramente más altos que con los anteriores mencionados, más dirigidos al público occidental.Lo bueno de esto es que, en Japón, Vita sigue más o menos viva por lo que, con ello, podemos asegurarnos una buena tanda de videojuegos si nos gustan de este tipo.
  • Indies – Si nos gusta estar al día en cuanto al panorama ‘indie’ se refiere PS Vita es una buena opción para llevarnos a cualquier sitio esos juegos. Además, la mayoría suele gozar de buenas ofertas puntuales en la tienda de PlayStation y, por si fuera poco, casi todos tienen la opción de ‘cross-buy’ con PS3 o PS4. Importantes son Maldita Castilla EX, Darkest Dungeon, Guacamelee!, Lumo, OlliOlli… eso sí, más vale que nos hagamos con una tarjeta de memoria de más de 4GBs para poder almacenar tantos juegos, ya que la básica se queda rápidamente muy corta.
  • Retro – Aunque en esto, gracias a la emulación, PSP es una consola muchísimo más interesante que Vita ésta tampoco se queda atrás. No sólo porque la tienda de PlayStation están prácticamente todos los títulos de PSP o PSX disponibles sino también porque la consola cuenta con interesantes remakes de juegos como Secret of Mana, Final Fantasy X-X2, Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty, Metal Gear Solid 3: Snake Eater, Another World

Estas son las razones por las que, bajo mi punto de vista, merecería hacerse con una Vita a día de hoy. Eso sí, es una decisión que se ha de tomar con plena consciencia de lo que se está comprando; Vita no es una PSP y, por ejemplo, no tiene una ‘scene’ interesante en estos momentos, amén de que su catálogo base se puede encontrar en sistemas como PS4 o PC. Pero es una muy buena alternativa para aquellos que viajan asiduamente o que disfrutan jugando a videoconsolas portátiles.

Es una consola que no destaca más que en potencia, pero su catálogo es interesante si no disponemos de una PS3, PS4 o un PC para jugar.

Sea como fuere, es ahora o nunca; como comentaba unas líneas más arriba, creo que PS Vita está en sus mínimos históricos en ambos modelos así como en el precio de la mayoría de sus juegos. Lo mismo acabo equivocándome, pero una consola con bajas ventas y un catálogo tan concreto, siguiendo la tónica habitual de la especulación en los videojuegos, sólo puede tender a subir de precio, algo que está haciendo tímidamente en los últimos meses.

Regalos de Navidad 2017/18

Quizá ya sea algo tarde para hablar de Navidad. Estoy seguro de que casi todos hemos quitado ya el árbol, el Belén -quién lo ponga-, las luces… la Navidad ha pasado hace más de una semana y tal como vino se fue. Es una de las épocas más bonitas del año, casi todo el mundo lo dice y, para muchos, es cierto; reuniones familiares, buena comida, frío y regalos. Soy de los que disfrutan más regalando que recibiendo regalos, pero no os lo voy a negar, también me encanta recibirlos.

Este no es el primer año en el que dejo por el blog los regalos que recibo tanto en Navidad como Reyes, normalmente porque muchos de los regalos suelen estar relacionados bien con los videojuegos, la literatura o el cine. Este año no ha sido menos y ha caído una buena batería de videojuegos, películas y literatura para todos los gustos que, espero, os gusten tanto como a mí.

En primer lugar, en Navidad mi novia me regaló Gravity en BluRay, película que llevaba eones queriendo tener en mi colección. A pesar de las críticas mixtas que recibió a mi me encantó en su día y era una de las que faltaba en mi estantería. Por Navidad también me regaló Blacksad, la famosa novela gráfica de Juan Díaz Canales que me recomendó un compañero justo antes de Navidad y que acabó enamorándome gracias a su estilo artístico. Todavía no la he comenzado pero espero hacerlo lo antes posible para ver si es tan buena como dicen.

Después vendrían los regalos de Reyes, que son los más abundantes de todos ya que en mi casa tenemos costumbre de realizar la mayoría de regalos el día 6 de enero. El más sorprendente de todos de cara a quienes seguís el blog quizá sea el que me hizo mi madre; una PS Vita OLED (Edición Limitada Call of Duty Black Ops) con varios juegos que venían en el pack tales como Rayman Origins, Assassin’s Creed III: Liberation, Tearaway, Invizimals: La Alianza, Pets, Uncharted: El Abismo de Oro (digital) e Hiperdimension Neptunia Action Unleashed. El motivo de este regalo es que creo que este es precisamente el momento de hacerse con una PS Vita antes de una más que posible y absurda especulación con la consola y algunos de sus videojuegos. Me llaman mucho la atención algunos de sus exclusivos y además la aprovecharé para jugar a multitud de ‘indies’ que se encuentran en la tienda de Sony, por lo que me parece un regalo redondo que, creo, aprovecharé.

Mi novia en Reyes me surtió de videojuegos tales como Doom para Xbox One, Prey (Edición Steelbook) para PS4, Rèpublique también para PS4 así como los BluRay de Interstellar y Baby Driver, y el libro Richelieu y Olivares de John H. Elliott. Absolutamente todo eran títulos que quería, desde los videojuegos hasta el libro. Posiblemente de todos lo primero que comience sea Rèpublique, pues su concepto jugable me parece, a priori, muy interesante.

En último lugar tenemos los cascos que me ha regalado mi abuela, oficiales de PlayStation y que usaré, sobre todo, para jugar a las consolas por las noches y a las portátiles cuando me marche de viaje. No son los mejores cascos para jugar del mercado, pero necesitaba unos del estilo y estos me han venido de perlas.

Y hasta aquí mis regalos relacionados con el ocio de las Navidades pasadas, cayeron unas cuantas cosas más pero no tenían cabida aquí: perfumes, ropa, accesorios… igualmente todo me encantó y es que recibir un regalo, sea del tipo que sea, es una de las experiencias materiales más bonitas que hay a pesar del materialismo intrínseco que conlleva. Pero bueno, yo nunca he mirado -ni miraré- el valor material de los mismos sino el gesto de aquellas personas que se acuerdan de mí.

Y a vosotros ¿qué os han regalado?

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[ANÁLISIS] Where is my heart?

Los jugadores estamos, por lo general, algo saturados de tanto triple a y juegos que parecen tener el sello de Michael Bay. A veces, por ello, es preciso huir durante un temporada de la tendencia imperante y buscar nuevos horizontes, más sencillos a simple vista, pero también más profundos o complejos en su esencia.

Where is my heart? no es un videojuego para todos los públicos, por desgracia, ya que una buena parte del mismo se perderá mini obras maestras de este calibre bien porque no le entran por los ojos o bien porque, directamente, pasarán desapercibidas entre la jungla del videojuego.

Pero, como digo, de vez en cuando viene bien desconectar del juego clásico y estar receptivos a probar nuevas experiencias, a pesar de que estas cuenten con el sobre-explotado píxel art que inunda, sin piedad, el videojuego independiente -y no tan independiente-. Este videojuego danés es una de las muestras de que el puzzle no está muerto, de que las plataformas tampoco lo están y de que con muy poco se puede hacer mucho.

A nivel técnico creo que una imagen vale más que mil palabras, y justamente encima de este texto podemos encontrar una captura de pantalla del juego. Como comenté antes, Die Gute Fabrik recurrió al manido píxel art para desarrollar Where is my heart?, aunque hablamos de un juego del año 2011, con seis años encima en el momento de este análisis, y por entonces no se había abusado tanto de este recurso técnico en los videojuegos independientes.

Aún así, le sienta muy bien y, quizá, Where is my heart? no hubiese sido lo mismo con otro apartado técnico. Un apartado gráfico-artístico íntimamente ligado al jugable, al cual condiciona, o viceversa. Salvo en los primeros compases del juego, el resto de la aventura se presentará a través de una serie de escenarios “rotos” por los que tendremos que movernos con la dificultad que ello implica. Es una decisión idónea por parte del estudio danés, ya que con ello se desmarca de los plataformas clásicos y se escora hacia el género puzzle, regalándonos además unos preciosos escenarios ‘deconstruidos’ que parecen sacados de cualquier obra vanguardista.

El responsable de esta belleza es su trabajado y estudiado estilo artístico, que es el que dota de personalidad al juego de Die Gute Fabrik. Con una buena gama de colores pastel, Where is my heart? se desarrolla a través de imposibles escenarios tan bellos como complicados que harán que la experiencia sea altamente satisfactoria.

Entrando en el apartado sonoro también encontramos un gran nivel. En primer lugar, la banda sonora orquestada por Alessandro Coronas es totalmente onírica, en la línea del apartado visual del juego y compuesta por una serie de acordes de guitarra mezclados con sintentizadores que concluyen en una increíble banda sonora muy relajante. Los efectos y sonidos ambientales cumplen sobradamente, muy acordes al resto del apartado sonoro. El título no se encuentra localizado al castellano -traducido, ya que carece de voces-, aunque no es un problema ya que es bastante intuitivo amén de no mostrar muchos textos en pantalla.

Es en la jugabilidad donde Where is my heart? destaca por encima del resto de apartados. Una jugabilidad, como ya he dicho, muy ligada al apartado técnico y artístico, que conforman un todo simbiótico que hace posible este extraño y, a la vez, maravilloso videojuego danés. Es un título que mezcla plataformas y puzzles de una manera muy curiosa, ya que es el propio escenario el puzzle en sí. Todos los niveles aparecen “rotos”, desordenados, haciendo que sea fácil dar un paso en falso y acabar con el personaje en cuestión.

Nuestro objetivo será llegar a la puerta que hay al final de cada nivel -un clásico- yendo a través de la senda correcta, ordenando partes del escenario o activando algún que otro elemento. No será reconstruir el nivel ni nada por el estilo, el juego no pretende eso a pesar de que las capturas puedan llevar a pensar eso. Los cuatro personajes cuentan con distintas habilidades y la cooperación de los mismos será fundamental para avanzar.

Una jugabilidad que, junto con el apartado técnico y sonoro, invita al relax. No es un juego fácil -tampoco excesivamente difícil-, pero lo que está claro es que no es frenético y sí que es permisible con el jugador. Aunque funcionó -y funciona- entre una parte muy pequeña del público, Where is my heart? está pensado para todos al respecto de su intuitiva, sencilla y sólida jugabilidad en scroll horizontal.

Where is my heart? no cuenta con un guión importante, de hecho apenas hay textos en pantalla durante las casi seis horas que dura. Pero bueno, el trasfondo nos sitúa en un idílico mundo en el que vive una familia de cuatro “monstruos” plácidamente. Un buen día, sin saber muy bien por qué, todo se va al traste y este mundo se “desordena” -de ahí los escenarios del juego- por lo que nuestros cuatro entrañables monstruitos deberán unir sus fuerzas para devolver el ‘statu quo’ a su hogar.

En definitiva, Where is my heart? es un juego completamente diferente a lo que estamos acostumbrados. Una efectiva y bucólica mezcla de puzzle y plataformas que invita al relax gracias a un apartado artístico general tan sólido como su jugabilidad.

NOTA: 8,5/10.

[ANÁLISIS] Shovel Knight

Llevo mucho tiempo criticando el manido uso de la estética pixel en el mundo del videojuego en general y del ‘indie’ en particular. Creo que no somos pocos aquellos que estamos cansados de que muchas desarrolladoras, noveles o no, opten por este concepto técnico-artístico con el fin de apelar a la nostalgia del jugador veterano o con el objetivo de otorgar estatus al novato. Pero bueno, esto es algo que ya trataremos en otra ocasión.

Sin embargo, en Shovel Knight todo lo anterior está más que justificado, ya que sin ello el juego de Yacht Club Games no sería el mismo, de hecho sería imposible su existencia. No hablamos de un concepto de juego asumible de otros modos como en Westerado (Ostrich Banditos, 2015), Titan Souls (Devolver Digital, 2015) o El Conde Lucanor (Baroque Decay, 2016). Shovel Knight precisa de su propio concepto ‘retro’ para ser lo que es y, en este caso, debemos “pasar la mano” ante el indigesto ‘pixel art’.

Así pues, a mediados de 2014, una californiana desarrolladora sin experiencia previa, nos sorprendía a todos con un lanzamiento multiplataforma en las tiendas digitales de cada uno de los sistemas. La crítica y el público lo recibieron con los brazos abiertos, y es que no podía ser para menos: había nacido un nuevo icono del videojuego.

No siempre el dicho “una imagen vale más que mil palabras” es siempre cierto, pero en este caso creo que lo es a todas luces. El apartado técnico de Shovel Knight es el que es, y sin él Shovel Knight no sería lo que es. Estamos ante un juego con una estética pixel cercana a los 8 bits (NES, Master System) que cuenta con apartado artístico espectacular. Es increíble como con tan “poco” se puede hacer tanto y representar escenarios que nos envuelven mucho más -y mucho mejor- que títulos con diez veces más presupuesto o mejor apartado técnico.

Shovel Knight bebe directamente de los clásicos indiscutibles; Castlevania III (Konami, 1990), DuckTales (Capcom, 1989) o Mega Man (Capcom, 1987), aunque su mayor influencia es, sin lugar a dudas, DuckTales. A pesar de la estética pixelada, propia de finales de los años ochenta, el juego se ve de maravilla en televisiones de pulgadas considerables, ya que está en perfecto HD y, en ningún momento, se verá como si conectásemos una NES a una televisión moderna.

El diseño de los escenarios es increíble, tanto a nivel artístico como jugable, lo cual demuestra un conocimiento muy profundo del mundo del videojuego clásico por parte de Yacht Club Games. Cada “mundo” del juego es perfectamente diferenciable del resto, no sólo a nivel artístico sino también jugable. Y es que en Shovel Knight diseño, arte y jugabilidad van de la mano y son indivisibles. El juego nos deja inolvidables estampas a través de escenarios impagables.

Por su parte, el diseño de los personajes también raya la excelencia gracias, también, a su amplio abanico. Que a nadie le eche hacia atrás que Shovel Knight tenga una estética de 8 bits, ya que con “muy poco” se ha realizado un grandísimo trabajo en cuanto a la personalización. Ya sean enemigos, antagonistas o protagonistas, todos rezuman calidad por sus cuatro costados y sus modelos nos dejarán totalmente encandilados.

Los efectos, por su parte, cumplen también muy bien. De corte muy clásico e inspirado por los mejores títulos, son la opción más lógica dentro de un videojuego de las características de Shovel Knight.

A nivel sonoro se nos presenta una auténtica barbaridad digna de los mejores clásicos de la historia del videojuego. La banda sonora, orquestada por Jane Kaufman, es sin duda una de las grandes protagonistas del juego. No únicamente por sus maravillosas melodías, sino porque servirá como metrónomo para nuestras acciones en pantalla, como si de una coreografía se tratase. Los efectos están a la altura general de este apartado, absolutamente sobresalientes y acordes a la estética general del juego. Por último, destacar que Shovel Knight se encuentra totalmente traducido al castellano, algo que siempre es de agradecer, más si el juego, como es el caso, cuenta con una trama interesante.

Como es de esperar, la jugabilidad es el plato fuerte de Shovel Knight, y no podría ser de otra manera en un plataformas de acción de scroll horizontal. Como en todo lo anterior, Shovel Knight se ha fijado en los mejores a la hora de desarrollar su concepto jugable pero, eso sí, adaptado a los tiempos que corren. Esto no quiere decir que Shovel Knight sea un juego fácil, porque no lo es en absoluto y, de hecho, se basa en la clásica fórmula del ensayo-error, por lo que la muerte supone una constante durante toda la aventura. Pero, a lo que me refería con una jugabilidad adaptada a la actualidad es que Shovel Knight es un título extremadamente fluido, en el que los ‘tempos’ están muy bien medidos y en ningún caso llega a ser frustrante, tanto para jugadores noveles como veteranos.

A través de diferentes mundos con un esquema clásico, nuestro peculiar caballero, armado con su pala, irá avanzando de nivel en nivel hasta llegar al jefe final de los mismos, los cuales son un auténtico alarde de originalidad, tanto en su diseño como en su concepto. En cada uno de ellos tendremos que ingeniárnosla para derrotarlos, jugando siempre en una más que clara desventaja. Además, el diseño de los combates con estos jefes nos dejará escenas y batallas duras e inolvidables.

Shovel Knight resulta un compendio de influencias, un efectivo amalgama que recoge de aquí y de allá para realizar un título cuasi perfecto. Buena prueba de ello es el mapa y los diferentes lugares que podremos visitar durante la aventura, al más puro estilo Super Mario Bros. 3 (Nintendo, 1988). En el mapa iremos desbloqueando zonas, así como tendremos la opción -y casi la obligación- de repetir otras zonas -para conseguir más oro-  o visitar la ciudad para comprar ‘ítems’ con los que mejorar a nuestro caballero.

En cuanto al combate y el movimiento, Shovel Knight bebe de las mieles de DuckTales (Capcom, 1989), del que es heredero jugable al cien por cien. Además, hace que la jugabilidad sea muy fluida, nada tediosa e intuitiva. Con un sistema de plataformas tan clásico que parecerá que conocemos al caballero de la pala de toda la vida.

La historia normalmente no suele tener mucha incidencia en este tipo de videojuegos, pero en Shovel Knight se ha realizado un buen trabajo en su guión, lo que le da sentido a todos y cada uno de los escenarios así como nos mantiene pegados a la pantalla hasta el final.

Todo comienza narrándonos las aventuras de Shovel y Shield Knight, que parecen ser algo más que amigos. En una de sus aventuras recalan en la Torre del Destino, lugar en el que Shovel Knight pierde a su compañera de viajes. Dándola por perdida, nuestro caballero se retira de este mundo y durante años se dedica a la vida contemplativa. Pero un buen día se entera de que el sello que hacia a la Torre del Destino impenetrable ha desaparecido, por lo que nuestro héroe se arma con su pala con el objetivo de repartir justicia, rescatar a su amada y derrotar a los ocho esbirros de la Hechicera que tiene atemorizado al mundo.

A simple vista no parece la mejor de las tramas, pero os aseguro de que es lo suficientemente interesante para un título de este género y que dotará de sentido a nuestras andanzas a través del universo de Shovel Knight. Además, está cargada de cierto humor y giros de guión inesperados.

En definitiva, Shovel Knight es una aventura única que bebe directamente de la influencia de los mejores, pero consiguiendo su propia personalidad. Jugablemente de acero, es una buena excusa para rememorar tiempos pasados entre los veteranos y abrirse a las exigencias del ‘retro’ para los más jóvenes. Clásico instantáneo.

NOTA: 9/10.

[ANÁLISIS] LEGO: El Hobbit

Una película de las características de El Hobbit (Peter Jackson, 2012) bien merece su correspondiente adaptación al mundo del videojuego. La idea ya salió de perlas con El Señor de los Anillos, trilogía que nos dejó en esta industria un buen número de juegos más que notables; acción en tercera persona, aventuras, estrategia… la mayoría de ellos lanzados acordes a las películas, para aprovechar así el tirón comercial de las mismas.

El Hobbit ya contó con su correspondiente videojuego en 2003, desarrollado por Inevitable Entertainment y basado exclusivamente en el libro, ya que las películas de El Hobbit no saldrían hasta nueve años después. Sin embargo, ya entrados en 2012 no había ni rastro de juego oficial de la película. No sería hasta 2014, aprovechando el reciente estreno de La Desolación de Smaug (Peter Jackson, 2013) cuando Traveller’s Tales, responsables de los videojuegos de LEGO para todo tipo de plataformas, se animasen a lanzar al mercado su particular visión de las películas de Jackson.

Así pues, todos aquellos que disfrutamos con el libro de Tolkien o las películas no tuvimos otra que pasar por el aro de LEGO si queríamos rememorar la Tierra Media en nuestras pantallas. Y es que el juego de Traveller’s Tales refleja a la perfección lo visto en las películas aunque, eso sí, con el eterno e indiscutible sello de LEGO.

Gráficamente, en todas las plataformas para las que salió, el juego luce muy bien, pero evidencia sin remedio su carácter de título intergeneracional. Hay pocas diferencias más allá de la resolución, por poner un ejemplo, entre las versiones de PS3 o PS4. En mi caso, he jugado a la versión de Wii U por varios motivos, aunque el principal es aumentar mi pequeña colección sobre la penúltima sobremesa de Nintendo.

En general en todas las versiones que he podido comprobar el juego luce muy bien, aunque se le nota el peso de los años al concepto que lleva vendiéndonos Traveller’s Tales desde 2005. Es complicado crear una ambientación 100% efectiva con LEGO y eso se evidencia bastante en El Hobbit. Por ejemplo, la mezcla de paisajes “fotorrealistas” con elementos de LEGO, como plantas u objetos, resulta muy extraña. Es cierto que esto es algo que ocurre en otros juegos de la serie como Star Wars, Indiana Jones o Harry Potter.

El diseño de escenarios también se encuentra a muy buen nivel, fiel a la película y bastante extensos, aunque no se trata en ningún caso de un juego de mundo abierto. Los interiores también gozan de bastante detalle, en especial Bolsón Cerrado, done vive Bilbo, pero en general todos cumplen su cometido de sobra.

Los efectos son muy básicos, incluso aquellos en los que interviene la magia -de Gandalf, por ejemplo-. Al motor empleado comienzan a notársele los años y los límites, quizá sea el momento de que Traveller’s Tales de el salto con sus LEGO y ofrezca algo diferente. Además, los menús y su diseño -algo no muy importante, la verdad- ofrecen un aspecto tremendamente desfasado y poco acorde a los tiempos que corren.

A nivel sonoro estamos ante un título bastante potente, como cabría esperar. LEGO: El Hobbit hace uso de la banda sonora original de la película, compuesta por Howard Shore (El Silencio de los Corderos, Gangs of New York, El Señor de los Anillos), por lo que es evidente que a nivel musical nos encontramos un juego sobresaliente. Por su parte, los efectos de sonido propios del juego se encuentran a buen nivel, aunque el catálogo de los mismos es algo escueto. El resto de sonidos, propios de LEGO, se encuentra reciclados de anteriores entregas. Por último, LEGO: El Hobbit se encuentra completamente localizado al castellano, aunque en esta ocasión la mayoría de audios están cogidos de las películas, ya que los personajes no hablan ‘in-game’.

Introduciéndonos en el apartado jugable, hablamos de un título muy conservador para consigo mismo. Esto quiere decir que LEGO: El Hobbit no varía en casi nada la fórmula que hemos visto en LEGO anteriores tales como Indiana Jones o Piratas del Caribe. Esto se traduce en una aventura en tercera persona, con algún que otro toque de acción, en escenarios medianamente grandes -aunque no mundo abierto- y con la opción de construir determinados objetos predefinidos para avanzar en la historia.

El problema de este sistema, otrora original, es que se está agotando y todos los títulos de LEGO lo comparten, dejándose la personalidad por el camino -salvo LEGO: City Undercover-. Además, este tipo de juegos piden a gritos libertad para crear piezas o estructuras, sin llegar a ser LEGO Worlds (TT, 2017), pero tampoco algo tan básico como en el que hoy nos ocupa, donde todo aquello que queramos construir está predefinido y no tenemos libertad alguna a la hora de crear.

Otro aspecto de la jugabilidad que naufraga es el de los coleccionables. Aunque están pensados para alargar la experiencia y que no se quede en las 8 horas de duración media que tiene el título. El problema es que los coleccionables suelen ser tediosos, completar el 100% de un nivel más aún y desbloquear todos los personajes se llega a tornar absurdo. El estudio británico encargado de estos juegos, Traveller’s Tales, debe urgentemente renovar la fórmula de sus LEGO, que acusan demasiados achaques por la edad.

Pero no todo iba a ser malo, parece que quisiera dilapidar a LEGO: El Hobbit y para nada; he disfrutado mucho con el juego y a un precio bajo -que no sobrepase los 15 euros o dólares- es una opción más que efectiva para disfrutar de las aventuras de Bilbo y los enanos a través de la Tierra Media. De hecho, cada personaje tiene una serie de habilidades diferentes y necesarias para avanzar, por lo que alternar entre ellos será necesario, otorgándole al juego un relativo atractivo para adaptarnos al ‘gameplay’ de cada personaje. Además, su jugabilidad es muy fluida, rápidamente nos haremos a ella sin demasiado problema. Quizá su único fallo radique en que es un videojuego demasiado sencillo y no supone un reto para casi ningún tipo de jugador.

La historia sigue los acontecimientos de las dos primeras películas: Un viaje inesperado (2012) y La desolación de Smaug (2013), sin llegar a La batalla de los cinco ejércitos (2014), una decisión absurda que deja el juego literalmente a medias, más aún sabiendo que no ha tenido una segunda parte para disfrutar de los acontecimientos de la tercera película. Por lo demás, es bastante fiel a lo visto en las dos primeras películas, siempre con el inconfundible humor de LEGO, sello de la franquicia y que quita muchísimo hierro a determinadas situaciones. Además, el juego nos da la opción de explorar lugares que en las películas se ven únicamente de pasada, por lo que es una opción más que recomendable si queremos ampliar nuestra experiencia “Tolkien” entre libros, música, películas, merchandising o juegos.

Concluyendo, LEGO: El Hobbit no es un mal juego para nada y es la única opción que tenemos si queremos llevar más allá la experiencia de las dos primeras películas de El Hobbit. Tiene una calidad media notable, pero es esclavo de su propio concepto, el cual pide a gritos una renovación.

NOTA: 7,5/10.

Personajes inolvidables de videojuegos 2/100 – The Fury

En esta sección no va a haber únicamente héroes, también hay lugar para villanos, los cuales, en ocasiones, tienen incluso más carisma que los protagonistas. El villano que más me marcó de Metal Gear Solid 3: Snake Eater (Konami CEJ, 2004) fue, sin lugar a dudas, The Fury. Es el quinto jefe del juego y un miembro de la Unidad Cobra desde la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

“I am the Fury… The flames of my rage will incinerate you” – The Fury.

De nombre desconocido, poco se sabe acerca del hombre que hay detrás del traje de astronauta de la Unión Soviética que le pone las cosas muy difíciles a Naked Snake (Big Boss) en el ecuador de Metal Gear Solid 3. Sin embargo, The Fury fue seleccionado por la URSS para ser el primer hombre en órbita, por delante del cosmonauta Yuri Gagarin, pero durante el vuelo su cápsula se incendió y sufrió quemaduras en todo su cuerpo, haciéndole inmune al dolor. Mientras entraba en la atmósfera envuelto en llamas, vio la tierra rodeada de estas a la misma vez que se quemaba vivo, lo cual le dejó graves secuelas psicológicas.

Naked Snake luchando contra The Fury, quinto jefe del juego.

Viste un traje de cosmonauta soviético ignífugo, equipado con un ‘jetpack’ y un lanzallamas. Obsesionado con el fuego, el combate de Naked Snake contra él se convierte en un verdadero infierno. En su casco aparecen en cirílico БЕИ, que no tiene ningún significado en ruso, pero es similar a la abreviatura de Bielorrusia. Y también muy parecido a БЕЙ, que significa “vencer”. Fue doblado por Richard Doyle y es, sin duda, uno de los villanos más carismáticos de la saga Metal Gear.