[ANÁLISIS] Assassin’s Creed Chronicles: India

No son pocas las críticas que ha recibido y sigue recibiendo la exitosa saga Assassin’s Creed, la gallina de los huevos de oro de la desarrolladora francesa Ubisoft. Y no es para menos, ya que la compañía gala ha explotado dicha franquicia al máximo, a pesar de que con ello no ha hecho más que responder a las exigencias de un público afín -en el que me incluyo- a los estándares de una saga que abrió las puertas de la generación pasada allá por 2007, hace ya casi diez años.

Mucho ha llovido desde entonces y Assassin’s Creed ha pasado por títulos mejores y peores, aunque siempre manteniendo una línea bastante notable en general. Quizá Ubisoft debería haber esperado más, actuar como Bethesda o Rockstar, sacando videojuegos cada mucho y soltando información con cuentagotas, a pesar de que, eso también, molesta a determinados usuarios.

Este Chronicles lleva la India inserta en su ADN.

Sea como fuere, nunca llueve a gusto de todos, y es que el jugador actual es un tanto inconformista. Así pues, desde Ubisoft encargaron a Climax Studios la saga Chronicles, la cual cambiaría por completo el concepto de Assassin’s Creed al uso, mejorando considerablemente lo visto en Assassin’s Creed II: Discovery para Nintendo DS.

Inicialmente fueron erróneamente concebidos como juegos menores dentro de la saga tanto por la propia Ubisoft como por los jugadores. Sin embargo, tanto China, como India y Rusia son precisamente algunos de los Assassin’s Creed más interesantes de los últimos tiempos, suponiendo un soplo de aire fresco dentro de la franquicia así como un auténtico ejercicio estilístico en muchos aspectos. Hoy le toca el turno a India, posiblemente el mejor Chronicles de los tres.

La ambientación y el trabajo artístico son dos de sus puntos más fuertes.

Gráficamente sigue la línea que vimos en Assassin’s Creed Chronicles: China, puesto que hablamos de un título de acción de scroll horizontal en 2D con algún que otro toque plataformero. Bebe directamente de clásicos como Metroid o Castlevania, pero simplificando muchísimo más su concepto, puesto que evita deliberadamente la reutilización del escenario, aunque esto es un tema más interesante a comentar en la jugabilidad.

Dejando a un lado el hecho de que estamos ante una aventura de acción de scroll horizontal en 2D, he de asegurar al lector que este Assassin’s Creed no tiene nada que envidiar a sus hermanos mayores a nivel técnico o artístico. Hay que ser conscientes de ante qué tipo de videojuego estamos, pero también ver el increíble trabajo artístico realizado por parte de Climax con ACC: India, ya que el juego nos traslada ipso-facto a algunos de los parajes más bellos del país asiático.

Y bien es cierto que no es precisamente un portento técnico, aunque tampoco lo pretende. De hecho, podría correr a la perfección en una PS3 o Xbox 360, pero tampoco es un título indigno de la actual generación.

A nivel sonoro es bastante notable, cumple su labor sobradamente. Pero, eso sí, no destaca demasiado. Con esto me refiero a que no tiene melodías inolvidables -la banda sonora sigue la línea de la melodía base de la saga-, los efectos sonoros son similares a los que vimos en Assassin’s Creed Chronicles: China, lo cual quiere decir que cumplen perfectamente su cometido, tanto al respecto de la ambientación como a la hora de asociarlos fácilmente. Por último destacar que India está traducido al castellano aunque, por desgracia, no se encuentra doblado.

Su jugabilidad es el punto fuerte del juego junto con el apartado técnico-artístico. Como comentaba al inicio, nos encontramos ante una aventura de acción de scroll horizontal en 2D con evidentes toques plataformeros pero que, aún así, conserva bastante bien el espíritu de la saga Assassin’s Creed. Bebe directamente del interesante Assassin’s Creed II: Discovery (Griptonite, 2009) aunque mejora notablemente su fórmula, al igual que ya hizo la edición de China.

Y estas mejoras se traducen en una jugabilidad mucho más fluida, con un ritmo trepidante, mejor puesta en escena y escenarios mucho mejor aprovechados. Además, su curva de dificultad está mejor medida que en la entrega de Assassin’s Creed Chronicles: China, con momentos exigentes pero no imposibles.

Hay varios momentos realmente exigentes.

La historia nos pone en la piel del asesino Arbaaz Mir a mediados del siglo XIX en la India, durante la ocupación británica. Es cierto que, quizá, la trama esté un peldaño por debajo de la entrega anterior, pero la ambientación es muy superior y el trabajo realizado en documentación es sobresaliente.

La acción nos lleva a través de importantes escenarios entre la India y Afganistán, siendo protagonistas directos de la contienda entre el Imperio Sikh y la Compañía de las Indias Orientales, la cual está dirigida por Templarios.

Como en el anterior, no existen cinemáticas al uso sino que se ha optado por una serie diapositivas que le sientan de maravilla al juego y que nos introducen perfectamente en las aventuras de Arbaaz. Aunque he de admitir que nuestro protagonista es, junto con Connor Kenway, de los menos carismáticos del universo Assassin’s Creed.

La historia se encuentra a un buen nivel, pero no es su principal atractivo.

En definitiva, Assassin’s Creed Chronicles: India supone una cierta mejora en determinados aspectos que vimos en China, pero también un retroceso en otros como la trama, que no resulta tan interesante. Aún así, hablamos de un título notable, exigente y bien ambientado que ningún fan de la saga Assassin’s Creed debería dejar pasar.

NOTA: 8/10.

[ANÁLISIS] Assassin’s Creed Chronicles: China

No somos pocos aquellos usuarios que pensamos que Ubisoft debería relajarse con la franquicia de Assassin’s Creed, que debería dejarle tiempo y espacio al público, el cual comienza a comparar la serie, por su periodicidad, con títulos como FIFA, NBA 2K o Call of Duty. Sin embargo, y ya que Ubisoft parece que va a sacarle hasta la última gota de sangre a una franquicia tan jugosa como Assassin’s Creed, el cambio de aires que se le ha dado con la serie Chronicles le ha venido de perlas.

Estas historias de asesinos en diferentes lugares del mundo -China, India, Rusia- y en pequeñas dosis, con un concepto de juego completamente diferente, sorprendieron por su elegante factura y mimada jugabilidad. En ningún momento tenemos la sensación de no estar ante un Assassin’s Creed, ya que los Chronicles son de pura raza.

Aunque salió en un recopilatorio físico que incluía los tres títulos, el primero de ellos fue China, lanzado a mediados de 2015 en formato digital exclusivamente. La China del siglo XVI, conectada con la historia de Ezio Auditore, sería el punto de partida para una sub-trilogía muy interesante.

Gráficamente es un título menor, como es evidente. China no busca, ni necesita, ser puntero en su apartado técnico, por su propia naturaleza, tanto de juego como de formato. Aún así, es un juego que luce muy pero que muy bien, con una apartado artístico notable y unos escenarios bien diseñados, tanto a nivel artístico como jugable.

Unos escenarios cargados de belleza, inspirados en diferentes regiones de la China del siglo XVI que casan perfectamente con unos modelados de personajes básicos pero efectivos y acordes a la línea general del juego. Sus únicos fallos radican en pocos modelos de enemigos -aunque es comprensible- así como unos efectos bastante discretos.

A nivel sonoro se encuentra también un peldaño por debajo de la mayoría de Assassin’s Creed, los cuales siempre han contado con una banda sonora y un doblaje excepcionales. En este caso, sin embargo, la banda sonora es más bien discreta si la comparamos con los anteriores títulos de la franquicia, los efectos cumplen sin destacar y el juego se encuentra traducido al castellano, aunque no doblado como es costumbre.

Jugablemente es una interesante mezcla de plataformas, con aventura y sigilo en 2.5D con scroll horizontal. Bebe directamente de muchos clásicos del género, pero también se preocupa de dejar grabado su sello en el apartado jugable. De hecho, mejora la fórmula ya vista en 2009 con Assassin’s Creed II: Discovery, exclusivo de Nintendo DS que narraba las aventuras de Ezio Auditore por España.

Su ritmo es adecuado y su control es bastante efectivo, así como fácil de memorizar. La curva de dificultad está muy bien medida, pero quizá se echa en falta un mayor reto, ya que es relativamente sencillo completar ACC: China y, precisamente, no es demasiado rejugable, por lo que si, al menos, fuese más difícil se agradecería, tanto como incentivo como para alargar su vida útil.

La historia se sitúa en la China de comienzos del siglo XVI. Encarnamos a Shao Jun, una asesina que vuelve de Italia –ver Assassin’s Creed Ember– tras estar con Ezio Auditore con el objetivo de vengar la muerte de sus hermanos a manos de los templarios y así restaurar el poder de los asesinos en el enorme país asiático.

China está controlada, en su totalidad, por los templarios y los asesinos languidecen bajo la dirección de Wang Yanming. Una lucha directa contra ellos sería inviable debido a la diferencia de efectivos, por lo que Shao Jun se deja capturar para entrar directamente en el corazón del poder templario.

A nivel argumental este Assassin’s Creed es bastante más flojo que el resto, sobre todo porque en el tiempo que dura -en torno a 7 horas- no da demasiado tiempo de contar nada, con cinemáticas que además son estáticas. Aún así, explica determinadas cosas interesantes del universo de la saga y es muy disfrutable por cualquier fan de la franquicia.

En definitiva, Assassin’s Creed Chronicles: China es una propuesta más que aceptable para seguir explorando el universo de Assassin’s Creed. Una forma diferente de abordar la saga que, junto con India y Rusia, no debe dejar pasar ningún fan de la popular franquicia de Ubisoft.

NOTA: 8/10.