[ANÁLISIS] Where is my heart?

Los jugadores estamos, por lo general, algo saturados de tanto triple a y juegos que parecen tener el sello de Michael Bay. A veces, por ello, es preciso huir durante un temporada de la tendencia imperante y buscar nuevos horizontes, más sencillos a simple vista, pero también más profundos o complejos en su esencia.

Where is my heart? no es un videojuego para todos los públicos, por desgracia, ya que una buena parte del mismo se perderá mini obras maestras de este calibre bien porque no le entran por los ojos o bien porque, directamente, pasarán desapercibidas entre la jungla del videojuego.

Pero, como digo, de vez en cuando viene bien desconectar del juego clásico y estar receptivos a probar nuevas experiencias, a pesar de que estas cuenten con el sobre-explotado píxel art que inunda, sin piedad, el videojuego independiente -y no tan independiente-. Este videojuego danés es una de las muestras de que el puzzle no está muerto, de que las plataformas tampoco lo están y de que con muy poco se puede hacer mucho.

A nivel técnico creo que una imagen vale más que mil palabras, y justamente encima de este texto podemos encontrar una captura de pantalla del juego. Como comenté antes, Die Gute Fabrik recurrió al manido píxel art para desarrollar Where is my heart?, aunque hablamos de un juego del año 2011, con seis años encima en el momento de este análisis, y por entonces no se había abusado tanto de este recurso técnico en los videojuegos independientes.

Aún así, le sienta muy bien y, quizá, Where is my heart? no hubiese sido lo mismo con otro apartado técnico. Un apartado gráfico-artístico íntimamente ligado al jugable, al cual condiciona, o viceversa. Salvo en los primeros compases del juego, el resto de la aventura se presentará a través de una serie de escenarios “rotos” por los que tendremos que movernos con la dificultad que ello implica. Es una decisión idónea por parte del estudio danés, ya que con ello se desmarca de los plataformas clásicos y se escora hacia el género puzzle, regalándonos además unos preciosos escenarios ‘deconstruidos’ que parecen sacados de cualquier obra vanguardista.

El responsable de esta belleza es su trabajado y estudiado estilo artístico, que es el que dota de personalidad al juego de Die Gute Fabrik. Con una buena gama de colores pastel, Where is my heart? se desarrolla a través de imposibles escenarios tan bellos como complicados que harán que la experiencia sea altamente satisfactoria.

Entrando en el apartado sonoro también encontramos un gran nivel. En primer lugar, la banda sonora orquestada por Alessandro Coronas es totalmente onírica, en la línea del apartado visual del juego y compuesta por una serie de acordes de guitarra mezclados con sintentizadores que concluyen en una increíble banda sonora muy relajante. Los efectos y sonidos ambientales cumplen sobradamente, muy acordes al resto del apartado sonoro. El título no se encuentra localizado al castellano -traducido, ya que carece de voces-, aunque no es un problema ya que es bastante intuitivo amén de no mostrar muchos textos en pantalla.

Es en la jugabilidad donde Where is my heart? destaca por encima del resto de apartados. Una jugabilidad, como ya he dicho, muy ligada al apartado técnico y artístico, que conforman un todo simbiótico que hace posible este extraño y, a la vez, maravilloso videojuego danés. Es un título que mezcla plataformas y puzzles de una manera muy curiosa, ya que es el propio escenario el puzzle en sí. Todos los niveles aparecen “rotos”, desordenados, haciendo que sea fácil dar un paso en falso y acabar con el personaje en cuestión.

Nuestro objetivo será llegar a la puerta que hay al final de cada nivel -un clásico- yendo a través de la senda correcta, ordenando partes del escenario o activando algún que otro elemento. No será reconstruir el nivel ni nada por el estilo, el juego no pretende eso a pesar de que las capturas puedan llevar a pensar eso. Los cuatro personajes cuentan con distintas habilidades y la cooperación de los mismos será fundamental para avanzar.

Una jugabilidad que, junto con el apartado técnico y sonoro, invita al relax. No es un juego fácil -tampoco excesivamente difícil-, pero lo que está claro es que no es frenético y sí que es permisible con el jugador. Aunque funcionó -y funciona- entre una parte muy pequeña del público, Where is my heart? está pensado para todos al respecto de su intuitiva, sencilla y sólida jugabilidad en scroll horizontal.

Where is my heart? no cuenta con un guión importante, de hecho apenas hay textos en pantalla durante las casi seis horas que dura. Pero bueno, el trasfondo nos sitúa en un idílico mundo en el que vive una familia de cuatro “monstruos” plácidamente. Un buen día, sin saber muy bien por qué, todo se va al traste y este mundo se “desordena” -de ahí los escenarios del juego- por lo que nuestros cuatro entrañables monstruitos deberán unir sus fuerzas para devolver el ‘statu quo’ a su hogar.

En definitiva, Where is my heart? es un juego completamente diferente a lo que estamos acostumbrados. Una efectiva y bucólica mezcla de puzzle y plataformas que invita al relax gracias a un apartado artístico general tan sólido como su jugabilidad.

NOTA: 8,5/10.

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