[ANÁLISIS] Rise of the Tomb Raider

Lara Croft lleva acompañándonos más de 20 años, es ya un icono de la industria, un personaje ineludible a la hora de hablar sobre videojuegos. Tal es su importancia que podríamos -y deberíamos- situarla en la misma línea de personajes como Mario, Link, Sonic, Alex Kidd o Solid Snake. Sin embargo, antes de 2013 los títulos protagonizados por Lara habían pegado un bajón considerable, empeñados en mantener una fórmula anticuada y poco consecuente con su época.

Por ello, Square Enix se puso las pilas y encargó a Crystal Dinamics revivir la saga, la cual no gozaba de buenos números en la 7ª generación, ya que Uncharted había acaparado su público potencial por méritos propios. Este veterano estudio estadounidense conocía muy bien a Lara Croft, ya que desde 2006 se habían centrado en desarrollar Tomb Raider para plataformas como PS2, PS3, PC o Xbox 360 entre otras.

A la franquicia había que darle un vuelco y fijarse en ese alumno aventajado llamado Uncharted, así como en otras sagas con buenos números como Assassin’s Creed. Así pues, en 2013 Crystal Dinamics lanza al mercado, de la mano de Square Enix, el increíble ‘reboot’ de Tomb Raider, dejándonos a todos con la boca abierta y presentándonos a una Lara completamente renovada. Tras su gran éxito y buenas ventas, Lara Croft no podía ceñirse únicamente al ‘reboot’, por lo que en 2015, dos años después, llegaba la secuela a Xbox One y Xbox 360, poco después lo haría en PC y finalmente aterrizaría en PS4 en el último tramo de 2016.

Gráficamente es una auténtica barbaridad en Xbox One, versión en la que lo he jugado, aunque me consta que la versión de Xbox 360 también es muy digna. Sigue la línea marcada por el ‘reboot’ de 2013 y se aleja deliberadamente del colorido típico de Uncharted para mostrarnos un apartado técnico que busca el fotorrealismo aunque para ello tenga que sacrificar algo de espectacularidad.

Sin entrar a valorar el rendimiento -nunca lo hago a no ser que afecte a la jugabilidad-, Rise of the Tomb Raider luce de forma sobresaliente en Xbox One, no llega a lo alcanzado por Ryse: Son of Rome (Crytek, 2013), pero sí que le puede echar la pata a los baluartes de One y PS4. De hecho, y aunque las comparaciones son odiosas, a nivel técnico me ha gustado bastante más este Tomb Raider que Uncharted 4: El Desenlace del Ladrón (Naughty Dog, 2016).

Rise of the Tomb Raider intenta -y lo consigue- transmitirnos la crudeza de Siberia, ya que la mayor parte del juego se desarrolla en este inhóspito territorio ruso. Para ello, el juego cuenta con unos escenarios pseudo abiertos bastante bien diseñados, con una ambientación sobresaliente y un atrezzo acorde. Quizá se echa en falta algo más de interacción con el escenario, pero la sensación general es buena.

Por otro lado, los modelos de los personajes rayan a un nivel muy alto, llenos de detalles y muy variados. Por supuesto, Lara es la gran protagonista del juego y su personaje, con sus diferentes ropas y estados, es absolutamente impresionante. Los antagonistas y personajes secundarios también se encuentran a un nivel muy alto, así como los esbirros que nos pondrán las cosas difíciles, con un gran catálogo de modelos para evitar el efecto “clon”.

Los efectos, tales como explosiones o disparos, así como climatológicos, se encuentran al nivel general de todo lo anterior, es decir, a un nivel sobresaliente. Pocas pegas se le pueden poner al apartado técnico de Rise of the Tomb Raider ya que, además, cuenta con un diseño artístico de diez.

A nivel sonoro es un juego muy mimado también. En primer lugar nos encontramos con la banda sonora orquestada por Bobby Tahouri –Iron Man, Juego de Tronos…- que ambienta perfectamente al título, con melodías muy agradables pero que, por desgracia, no se nos quedarán grabadas a fuego. Los efectos de sonido se encuentran al nivel general del juego, es decir, sobresaliente. Estos no se ciñen exclusivamente a explosiones y demás, sino que crean una atmósfera increíble para nuestras aventuras por Siberia. Por último, destacar que el juego se encuentra completamente doblado al castellano, contando además con un doblaje de suma calidad.

Jugablemente es un videojuego muy potente, sigue el legado del ‘reboot’ de 2013 y varía muy poco su jugabilidad respecto al mismo, quizá haciéndola algo más ágil. Al igual que Uncharted se inspiró en Tomb Raider y perfeccionó su concepto, fue Tomb Raider quien se fijó posteriormente en Uncharted con el objetivo de dotar a la saga de un nuevo tipo de jugabilidad más acorde a los tiempos actuales.

Las comparaciones son odiosas, pero Uncharted y Tomb Raider son rivales directos. El título de Crystal Dinamics es una alternativa más que potente a la saga de Naughty Dog, tanto si se carece de sistemas de Sony como si queremos ampliar la experiencia de las aventuras en tercera persona. Aunque la inspiración en Uncharted es más que evidente, Rise of the Tomb Raider, al igual que el título de 2013, tiene personalidad propia ya que el título protagonizado por Lara Croft aborda temáticas más duras y serias que las aventuras de Nathan Drake, las cuales tienen un guión más distendido.

Los escenarios en Rise of the Tomb Raider vuelven a ser muy amplios, con multitud de retos y opciones de ataque. En este nuevo título se ha hecho más énfasis en el sigilo y la escaramuza que en la acción, de hecho, que Lara salga viva de un tiroteo es harto complicado, y es que el título de Crystal Dinamics no ha sido pensado para la acción pura y dura.

También se ha potenciado el factor supervivencia, aunque sigue siendo bastante limitado por ahora, pero ya es más de lo que la mayoría de títulos de aventuras -sin contar The Long Dark y similares- nos ofrecen. Además, será necesario ir desbloqueando equipo que nos permitirá acceder a determinadas zonas de los escenarios como si de un ‘metroidvania’ se tratase, ya que el ir y volver a determinadas partes será una constante durante todo el juego.

La historia es quizá el aspecto más flojo de Rise of the Tomb Raider. Comparar la trama con la saga Uncharted sería absurdo, ya que Naughty Dog ha alcanzado unos estándares increíbles con su última saga. Pero sí es menester comparar este título con el ‘reboot’ de 2013, el cual contaba con un guión bastante más interesante e incluso localizaciones más atractivas para el jugador. Esto no quiere decir que Rise of the Tomb Raider sea un mal título a nivel argumental, al contrario, aporta más que la mayoría de juegos actuales y, lo más importante, es un videojuego que se toma en serio a si mismo.

Nuestra aventura comienza un año después de los acontecimientos del título anterior. Obsesionada con las investigaciones de su padre, Lara Croft organiza una expedición a Siria para encontrar la tumba del Profeta de Constantinopla, pero se topa con una organización denominada La Trinidad, la cual persigue los mismos objetivos que ella, y no se andan con rodeos, llevando una fuerza paramilitar considerable.

De vuelta en Londres, Lara sigue obsesionada con encontrar la tumba del Profeta, la cual le daría vía libre para encontrar la mítica ciudad de Kítezh. A raíz de ahí comienza verdaderamente Rise of the Tomb Raider, con el viaje de Lara a Siberia para encontrar la ciudad perdida.

En definitiva, Rise of the Tomb Raider es un juego más que recomendable para todos aquellos amantes de Lara Croft en particular y de las aventuras en tercera persona en general. Un título serio, incluso algo crudo, que tiene su único fallo en no contar con una historia tan absorbente como su personaje merece.

NOTA: 8,7/10.

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