[ANÁLISIS] FarCry Primal

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Ubisoft cuenta con un gran número de franquicias de contrastada calidad a las que ha ido estirando poco a poco. Tras, prácticamente, agotar Assassin’s Creed, FarCry parecía correr la misma suerte tras FarCry 4, que aún siendo genial, compartía demasiado con la anterior entrega y no daba la sensación de ser un título completamente nuevo.

Es una saga que ha evolucionado mucho desde su primer título en 2004, cuando nos encontrábamos en una paradisíaca isla y nuestras vacaciones se truncaban por culpa de una misteriosa organización. Cuatro años después irrumpía en el mercado FarCry 2, ya de la mano de Ubisoft al 100%, con un interesantísimo planteamiento muy maltratado por el público. FarCry 2 se desligaba por completo de la primera entrega y narraba las aventuras de un mercenario a la caza de un traficante de armas en África. Cuajó bien en la prensa pero no tan bien en el público, a quienes la localización -y otros detalles como los puestos de control- no terminó de entusiasmar. Esto cambiaría completamente con el lanzamiento de FarCry 3 a finales de 2012, en el que la acción se traslada a una isla del Pacífico en la que las vacaciones de Jason Brody y sus amigos se truncan debido a la presencia de piratas en la zona. Su amena historia, así como las localizaciones, el enemigo principal y las misiones hicieron que fuera valorado al unísono por prensa y público, dejando atrás el estigma de la segunda entrega. Viendo el éxito de FarCry 3, Ubisoft se apresuraría en lanzar la cuarta entrega en 2014: FarCry 4, también ya para consolas de nueva generación. Aunque es un gran juego, su principal problema fue la cercanía con el anterior así como unos mínimos cambios en cuanto al planteamiento y la jugabilidad del mismo. No defraudó, aunque tampoco entusiasmó tanto como el tercero.

Ante el riesgo de hacer de FarCry un nuevo Assassin’s Creed y comenzar a cansar al público, Ubisoft se propuso darle un giro de 360 grados a la saga y reinventarla. Así nació FarCry Primal, ambientado en la Prehistoria y lanzado a comienzos de 2016. Un giro necesario para concebir el mejor juego sobre la Prehistoria realizado hasta la fecha.

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Gráficamente Primal luce a un nivel muy bueno en videoconsolas, sobre todo en su versión para PS4, que es la que he utilizado para realizar el presente análisis. Ubisoft Montreal hace un uso excelente del CryEngine y prácticamente no se le puede achacar ningún pero al respecto de su calidad gráfica. Oros impresiona y mucho, no dejará indiferente a nadie, es naturaleza pura y dura en su lado más salvaje. El tratamiento de luces y sombras es espectacular, con especial mención a los momentos en los que cae la noche y nos movemos por frondosos bosques. El agua o el fuego son elementos que también están representados con acierto y junto a la frondosa vegetación muestran una bonita estampa.

Pero, sin duda, donde Primal muestra todo su potencial es en la representación de la Prehistoria. No exagero cuando afirmo que FarCry Primal es el título que mejor muestra este período, a pesar de no centrarse en una región concreta. La acción se enclava en la tierra de Oros, habitada por tres tribus muy diferenciadas entre sí que, además, están en guerra total. La representación de las cuevas -habitadas o deshabitadas-, los asentamientos, las pinturas rupestres y, en general, todo el atrezzo de Primal es completamente sobresaliente, dotando al título de una personalidad arrolladora. Los modelos de los personajes, ya sean principales o secundarios, también raya a un gran nivel, algo que ocurre también con los animales, los cuales tienen un importante peso durante la aventura. Oros rebosa vida y eso se nota a cada paso.

A nivel sonoro Primal se encuentra también muy trabajado. Es cierto que su banda sonora no sorprende ni se quedará grabada en nuestra mente hasta el fin de los tiempos, pero sus toques étnico-tribales casan muy bien con la ambientación del juego. El sonido ambiental es completamente sobresaliente, dando la sensación de estar en plena naturaleza salvaje en los momentos oportunos e invitándonos a relajarnos admirando el virgen paisaje en otros. Especial mención merece el doblaje del juego, para el que Ubisoft ha ideado un lenguaje completamente nuevo estando, por supuesto, subtitulado al castellano.

La jugabilidad es otro de los puntos fuertes y es que FarCry Primal es una aventura redonda. Aunque hereda parte de la jugabilidad de FarCry 3 y 4, Primal, por razones evidentes, tiene que reinventarse a si mismo para adaptarse a la Prehistoria. Casi todas las armas que usemos, excepto el arco o la honda, serán cuerpo a cuerpo, haciendo que la acción se desarrolle, casi siempre, en las distancias cortas. Los combates, brutales de por sí, se desarrollan entre la incertidumbre y la barbarie, dejando poco lugar a la estrategia a veces. Por suerte, poco a poco iremos mejorando nuestras armas y herramientas gracias a un interesante ‘crafteo’ que propone Ubisoft Montreal, el cual no se hace pesado en ningún momento. También podremos, y deberemos, ir mejorando nuestro asentamiento, así como atrayendo a más miembros para que crezca.

Para ir desbloqueando diferentes regiones deberemos ir liberando atalayas o campamentos, amén de eventos en tiempo real como liberar a prisioneros de nuestra tribu; es un sistema que ya conocemos de sobra en la franquicia y que en Primal se encuentra más justificado que nunca, sin llegar a resultar tedioso. Otro punto importante es la relación con los animales, ya que las tribus no son las únicas hostiles contra nosotros. En Primal deberemos tener especial cuidado con determinados animales que no dudarán en atacarnos a la mínima de cambio, por suerte podremos domar a determinadas bestias y hacer que nos acompañen durante la aventura, para así luchar acompañado e intimidar a otras especies. Cada animal que domamos tendrá unas características especiales que lo harán idóneo para diferentes situaciones. Lo cierto, y tras escribir dos párrafos sobre la jugabilidad, es que es muy complicado describir Primal, porque a su vez es extremadamente sencillo en cuanto a concepto.

La historia ha sido duramente criticada por prensa y público debido a su sencillez, pero es que tampoco se le puede exigir demasiado a una trama en la que los protagonistas son miembros de una tribu en la Prehistoria, eso es algo que sabe cualquier que le haya echado un poco de cuenta a “Érase una vez… el hombre”. Encarnamos a Takkar, un cazador de la tribu “Wenja” al que una partida de caza le sale mal, acabando despeñado y lejos de su tierra natal. Takkar llega a Oros, donde se reencuentra con otros Wenja que están siendo exterminados por tribus como los Udam -brutal tribu caníbal que habita en las cavernas- y los Izila -una tribu mucho más avanzada que domina el fuego-. Poco a poco iremos liberando personajes que irán contándonos historias y encargándonos diferentes misiones. A partir de entonces el objetivo de Takkar será claro, reunir al mayor número de Wenja posible y conquistar Oros para si tribu.

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FarCry Primal no sólo es importante por reinventar una saga que parecía estancada sino también por ser el mejor videojuego sobre la Prehistoria hasta la fecha. Un título prácticamente redondo que apenas acusa fallos y se postula como uno de los grandes de 2016.

NOTA: 9,5/10.

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