[ANÁLISIS] Tempest

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Análisis publicado en IGN España el 20 de septiembre de 2016.

Prácticamente casi cualquier niño -y no tan niño- ha soñado alguna vez en su vida con ser pirata; sin patria, sin ley, teniendo que responder únicamente ante los elementos, surcando los mares con diez cañones por banda, viento en popa a toda vela, en nuestro velero bergantín. Y es que es innegable que tras leer obras como La Isla del Tesoro de Robert Louis Stevenson a más de uno nos entren ganas de fletar un barco, comprar un loro, ponernos un parche de pega y lanzarnos a la mar.

Por suerte, el mundo del videojuego, desde sus inicios, se ha preocupado de estos deseos haciéndolos realidad. Existen muchísimos juegos de piratas, pero hay uno marcó un antes y un después, un auténtico espejo para el resto de títulos: Sid Meier’s Pirates! (Micro Prose, 1987). Sería esta atemporal obra del maestro Sid Meier la que marcaría en adelante las pautas de los juegos de piratas -que me perdone Guybrush Threepwood-. A raíz de ese momento, la esencia no haría más que perfeccionarse a través de títulos como Sea Dogs (Akella, 2000), Port Royale (Ascaron, 2003) o incluso Assassin’s Creed IV: Black Flag (Ubisoft, 2013).

Parece que los piratas vuelven a estar de moda en la industria tras varios momentos de altibajos propiciados por el mundo del cine. Tempest, el título que hoy nos ocupa, es muy buena prueba de ello. Desarrollado por el estudio eslavo Lion’s Shade y distribuido por Herocraft, el juego combina de manera casi magistral todos y cada uno de los conceptos sobre juegos de piratas, haciendo que el resultado final sea altamente satisfactorio.

Una vez lanzamos Tempest, lo primero que consigue acaparar nuestra atención es su apartado técnico. Si bien no estamos ante un portento gráfico digno de la autoproclamada ‘master race’ actual, el título de Lion’s Shade consigue sorprender gracias a un apartado visual muy mimado y rebosante de calidad para tratarse de un juego independiente.

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Pero ojo, esto hay que cogerlo con pinzas, ya que su apartado técnico cuenta con carencias y algún que otro fallo, pero en el caso de Tempest, que huye del manido ‘pixel art’ y similares, es necesario valorar el arrojo del equipo de desarrollo, que consigue ambientar perfectamente al título a través de unos gráficos muy dignos.

Hay, pues, diferentes modelos de barcos muy distinguibles entre sí, así como unos efectos que cumplen su cometido sin problemas. El mar se encuentra bastante bien representado, quizá demasiado volumétrico, pero creíble al fin y al cabo. También merecen consideración los efectos climatológicos, los cuales son constantes y resultan fundamentales para ambientar al juego, haciendo, a su vez, honor a su nombre.

Para determinadas acciones como la gestión de la tripulación, el reclutamiento de marineros o la compraventa de productos, se ha optado por una serie de ilustraciones en 2D que no chirrían en absoluto, al contrario, acaban sentándole bien al juego, aunque se echa de menos el clásico ambiente tabernario de un juego de piratas, como en Pirates! o Sea Dogs.

En contra tenemos bastantes cosas, todas secundarias y que no afectan a la jugabilidad, impropias de un juego triple A, pero es que Tempest no lo es. En primer lugar, la mayoría de ciudades y emplazamientos resultan idénticos, restando personalidad a las localizaciones como ya ocurriese en el mítico Pirates! de 2004. Siguiendo de ausencia de animaciones en la tripulación y terminando con leves fallos gráficos que lastran, mínimamente, la experiencia.

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Si nos adentramos en el apartado sonoro encontraremos una música que ambienta a la perfección el título, aunque tampoco se explaye demasiado y únicamente cumpla su objetivo sin dar un paso más. Los efectos sonoros, por otro lado, están bastante conseguidos y son constantes durante toda la aventura, resultando indispensables para ambientar nuestro periplo oceánico. Por contra, el título no cuenta con voces, todo es narrado mediante escuetos cuadros de texto y se encuentra completamente en inglés, alemán, francés o ruso, sin rastros de castellano. Eso último puede resultar un inconveniente para determinados usuarios, ya que el lenguaje que se utiliza, a veces, es bastante especializado.

El argumento, por su parte, es meramente testimonial, nunca mejor dicho. Tempest cuenta con un hilo argumental principal y varios diferentes en calidad de misiones secundarias. Respecto al principal, encarnamos a un capitán anónimo que sigue las pistas de su fallecido padre, otrora gran pirata y leyenda de los siete mares. A través de un más que necesario tutorial se nos introduce la línea argumental principal y, poco a poco, se nos van añadiendo otras en calidad de misiones secundarias. Además, es necesario aclarar que el mundo de Tempest es ficticio, con mucho lore pirata, bebiendo directamente de fuentes como Risen 2: Dark Waters (Piranha Bytes, 2012) o la franquicia cinematográfica Piratas del Caribe.

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Sin embargo, a pesar de que el arumento queda en un segundo plano y, como en muchos otros títulos, no se le otorga demasiada importancia y es algo que acaba notándose a las pocas horas de juego. Tempest es una especie de RPG de acción y, en la mayoría de casos, este tipo de videojuegos precisan de una buena historia para tenernos horas y horas pegados a la pantalla, por lo que escuetos mensajes en contadas cajas de texto resultan completamente insuficientes y desentonan con el resto de apartados del juego.

La jugabilidad es el pilar central del juego y su punto más fuerte. Hablamos de un RPG de acción un tanto particular, ya que el protagonista es el barco y no un personaje concreto. Nosotros, evidentemente, somos un capitán pero el 100% de la importancia recae en el buque y la organización del mismo, lo cual acaparará gran parte del tiempo de juego.

En primer lugar hay que dejar claro que el manejo del barco, así como los movimientos del mismo, es completamente arcade. En Tempest no tendremos que tener en cuenta la dirección del viento, la fuerza del mismo, el tamaño de las olas o la fuerza de la marea; para eso ya existen otros juegos como el interesante Naval Action, aún en desarrollo. De hecho, este toque arcade, alejado a todos los efectos de la simulación, es el que nos asegura una jugabilidad equilibrada con el resto de aspectos de la misma. Nos moveremos con el teclado como si de un FPS se tratase; W para avanzar a toda vela, A para arriarlas y frenar el barco, S para virar a babor y D a estribor. Algo parecido al movimiento que pudimos observar con Black Flag en su día.

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Pero esto es, quizá, lo más simple de la jugabilidad de Tempest, ya que tras el simple control se esconde un título cargado de opciones y posibilidades que en muchos otros han quedado obviadas. Por ejemplo, a la hora de reclutar a la tripulación bien podemos buscarla en tabernas y pagarles para que se unan u optar por reclutar a presos a coste cero, para luego, si queremos, elevarlos a la categoría de hombres libres. Otro aspecto interesante es aquél que nos permite cambiar de pabellón siempre que queramos ya que, al existir diferentes facciones en el juego, nos vendrá bien uno u otro a la hora de navegar por según qué aguas. Lo mismo ocurrirá con las reparaciones, las cuales nos saldrán más o menos económicas dependiendo de nuestra relación con la facción en concreto. Para subir de nivel deberemos “escribir” nuestra bitácora del capitán, en la que elegiremos qué aspectos queremos mejorar: puntería, comercio, reparaciones… Y otros aspectos tan importantes como no llevar el barco sobrecargado, comerciar o distribuir a nuestros marineros en el buque, para así tener más potencia de fuego, más hombres de cara a un abordaje o dedicados a las velas, para así ir más rápidos. Por supuesto, todo esto está muy bien explicado en el tutorial, el cual aconsejo a todo tipo de jugador, ya sea experto o inexperto.

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Toda la acción se desarrolla bien en tercera persona -y primera- para el combate o desde un mapa de rutas que iremos descubriendo poco a poco. En Tempest existen multitud de objetivos y opciones, incluso si queremos podremos abandonar la línea argumental y dedicarnos exclusivamente a saquear o comerciar; hay un grandísimo juego detrás de la obra de Lion’s Shade y, posiblemente, uno de los más completos en número de opciones. Además, el mundo de Tempest cuenta con vida propia y no será inusual ver combates que aprovechar entre diferentes piratas o facciones.

EL VEREDICTO.

Tempest es, sin duda, uno de los juegos de piratas más completos que se han concebido nunca. El número de opciones durante la aventura es muy elevado a la par de estar arropado por un universo con vida propia. Sus únicos ‘peros’ se reducen a la ausencia de una línea argumental sólida o, en nuestro caso, al idioma.

Lo mejor:

  • Gran número de posibilidades.
  • Universo pirata sólido y vivo.
  • Libertad y oportunidad de seguir nuestro propio camino.
  • Gráficamente potente para tratarse un indie a bajo precio (14,99€).

Lo peor:

  • Sin localización al castellano.
  • La historia es simple, carente de interés.
  • Pequeños detalles gráficos y artísticos.

NOTA: 7,7/10.

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