[ANÁLISIS] Steredenn

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Análisis publicado en IGN España el 11 de abril de 2016.

La vieja escuela está de enhorabuena. Una de las principales ventajas y atractivos de la escena indie reside en el rescate absoluto de las fórmulas clásicas. Los jugadores más puristas, aquellos que dejaron de creer en los videojuegos, ya no tienen excusa gracias al momento dorado que estamos viviendo con el desarrollo independiente.

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Las aventuras gráficas o los plataformas no son los únicos que han vuelto, los shooters clásicos -también conocidos como shoot’em up o matamarcianos- también están de regreso. En una época en la que únicamente las portátiles de Sony o PlayStation 2 han seguido dando soporte a tan exigente género, el lanzamiento de Steredenn, por parte de la desarrolladora francesa Pixelnest Studio, supone poco menos que una alegría.

Steredenn, como buen shooter, es un juego muy frenético en el que no hay prácticamente un segundo ni para rascarse la nariz. Absolutamente todo el concepto jugable del título francés se basa en la famosa fórmula del ensayo-error, también llamada roguelike. Es decir, cualquiera que se atreva a hincarle el diente a Steredenn debe tener claro una cosa: va a morir, y mucho. De hecho, como también ocurre con la famosa saga Souls o la mayoría de shooters clásicos, la esencia del juego reside precisamente en eso. Es más, lo segundo que debemos saber es que el juego que hoy nos ocupa es infinito y no precisamente porque sea imposible completarlo por su dificultad sino porque, sencillamente, no tiene un final propiamente dicho.

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Con una jugabilidad heredada de los grandes del género como Gradius o Darius, Steredenn es rápido, directo y difícil. La premisa es sencilla, vamos a bordo de una nave de combate que se enfrenta sola a toda la flota enemiga en una batalla épica. Con scroll horizontal, iremos avanzando poco a poco -o más bien parece que avanzan hacia nosotros- esquivando asteroides y sistemas de defensa enemigos a la par que intentamos acabar con su escuadrón, compuesto por un buen número de naves. Para ello contaremos con el clásico disparo que infligirá un daño moderado en los enemigos, pero además podremos desbloquear nuevos tipos de ataques tales como el láser, disparo múltiple, minitorretas lanzallamas… con el objetivo de llegar, al final de cada nivel, al jefe de turno, el cual irá aumentando de poder y tamaño conforme vayamos avanzando. Una vez derrotado dicho jefe, éste soltará una serie de mejoras armamentísticas, defensivas o de puntuación. Eso sí, no podremos llevar más de dos tipos de ataque a la vez, por lo que conviene elegir sabiamente.

La gracia de todo esto reside en que Steredenn se basa en la filosofía de muchos jugadores de máquinas arcade en los años 80 y 90: pasarse el juego con un sólo crédito o, al menos, llegar lo más lejos posible. Y es que, a pesar de que este juego sea “infinito”, la única manera posible de avanzar es sin morir, ya que si nuestra nave es destruida volveremos, irremediablemente, a la primera pantalla y al primer jefe, y así sucesivamente. A primera vista parece una empresa harto complicada, y lo es, pero al final de cada nivel, una vez derrotado el jefe, amén de las mejoras mencionadas, se nos restablecerá la vida por completo. Hasta llegar al supuesto final habrá pasado mucho tiempo y nuestro juego parecerá más bien una coreografía perfectamente medida.

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Esta premisa, atractiva para un tipo de jugador concreto, deja fuera a una grandísima parte del público. De hecho, Steredenn no es un juego apto para todos los públicos ni mucho menos, todo lo contrario. Su apartado gráfico, sonoro y jugable evocan épocas pasadas, sudor y humo de tabaco en el salón arcade, piques, vítores o abucheos de los amigos… sensaciones de otra era que siguen siendo efectivas hoy día pero a la que gran parte del público no está acostumbrado, y otra buena parte lo ha olvidado.

Aparte del modo principal, encontraremos el modo “superjuego”, en el cual la dificultad se multiplicará por diez, siendo aún más complicado si cabe. Una de las principales genialidades de Steredenn es su modo “torneo diario”, en el que, como bien indica el nombre, diariamente se propondrá un nivel en concreto para que los jugadores de todo el mundo compitan con sus puntuaciones. Por último, el modo “arena” es aquél en el que nos enfrentaremos con los jefes finales contra los que ya hemos luchado en algún momento; un modo que sirve de entrenamiento necesario para aprender los patrones de estos enemigos.

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Steredenn no cuenta con una historia propiamente dicha, y es algo que no debería cogernos por sorpresa viendo el tipo de juego que es. Para que nos situemos mínimamente, en la primera pantalla se nos muestra como nuestra nave nodriza es atacada por unos piratas espaciales. Nosotros, un valiente piloto de combate, saldremos inmediatamente al ataque con el único objetivo de acabar con todos y cada uno de esos malditos bucarenos estelares.

Gráficamente estamos ante un apartado técnico pixelado, para variar. Aunque en este caso se pueden escudar en el homenaje a los grandes clásicos a los que emula. Por un lado nos encontramos ante un juego rápido, que se mueve perfectamente en Xbox One -faltaría más- y que muestra un gran espectáculo 2D en pantalla. Mención especial, como suele ocurrir en el género, al “arcoiris galáctico” que se forma en los combates finales. Un colorido increíble junto con unos escenarios de fondo muy resultones son sus mejores bazas en este apartado. Por contra, el diseño de los enemigos -y en especial de los jefes finales- resulta repetitivo y se echan en falta más modelos. Y, por supuesto, mencionar una vez más que el pixel comienza a dar síntomas de fatiga en la escena, la explotación del mismo está acabando con su encanto.

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Su apartado sonoro cumple su cometido de forma notable. Por un lado nos encontramos con un tema principal con mucha calidad que bebe directamente de la ambientación espacial y, en concreto, de Mass Effect. Durante las pantallas, los temas serán muy cañeros, dignos sucesores de aquellos títulos a los que homenajea. Los efectos de sonido cumplen sin más, no destacan ni para bien ni para mal. Cabe mencionar que el título se encuentra perfectamente localizado al castellano que, aunque en este tipo de juegos no sea muy necesario el idioma, siempre es de agradecer.

EL VEREDICTO

Steredenn revive el género del shoot’em up en videoconsola de la mejor manera posible. Su aterrizaje en Xbox One resulta completamente satisfactorio gracias a las posibilidades del pad de la consola de Microsoft. Su endiablada dificultad junto con su directa jugabilidad son sus cartas de presentación ante un público, a priori, muy reducido.

Lo mejor:

  • Directo y frenético, un shooter de la vieja escuela en toda regla.
  • Espectáculo audiovisual en determinados momentos.
  • Prácticamente infinito.
  • Un verdadero reto.

Lo peor:

  • El pixel en 2D comienza a cansar.
  • No es un juego apto para todos los públicos.
  • Enemigos y jefes finales poco variados.

NOTA: 8/10.

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