[ANÁLISIS] La Tierra Media: Sombras de Mordor

Shadow-of-Mordor-Logo-600x324De entre todos los juegos que han salido últimamente al mercado hay uno que parece encandilar casi al unísono a todos los jugadores y a la crítica: La Tierra Media: Sombras de Mordor. Sombras de Mordor es uno de esos títulos, lanzados a caballo entre una generación y otra, han entrado silenciosamente por la puerta de atrás en cuanto a publicidad -a eones de Destiny o el bombardeo de Ubisoft con Assassin’s Creed Unity- pero que, sin embargo, se están ganando un sitio, merecido o no, entre los usuarios.

Este título, desarrollado por Monolith Productions y Behaviour Interactive, apuesta por la fórmula introducida, con éxito, por Ubisoft en la pasada generación con Assassin’s Creed y que parece ser que va a trascender a varias generaciones. La propuesta es simple: tenemos gran parte de Mordor para explorar y combatir, y como telón de fondo tendremos una historia y objetivos secundarios. A simple vista, cualquier amante de la obra de J.R.R. Tolkien estaría encantado con este videojuego pero… ¿es oro todo lo que reluce? ¿es tan brillante como afirma la crítica? ¿estamos ante un espectáculo técnico merecedor de llamarse “nueva generación” en consolas?

Y lo cierto es que no se pueden afirmar con rotundidad ninguna de esas preguntas ya que Sombras de Mordor es un juego sumamente personal y orientado hacia un público muy concreto: los amantes del universo de El Señor de los Anillos, ya sean los fans de la sextologia de Peter Jackson o de los libros de Tolkien.

Middle-earth™: Shadow of Mordor™_20140930153516Gráficamente, Sombras de Mordor luce genial a primera vista y, en general, durante toda la aventura, al menos en Xbox One. El juego de luces del que hace gala es impresionante, nuestro personaje está muy trabajado, así como los enemigos que también están llenos de detalles -mención especial a Gollum, idéntico a las películas- y el escenario no luce nada mal, no vamos a ponernos tiquismiquis.

Pero estamos ante un título muy tramposo en el aspecto gráfico ya que reutiliza una cantidad enorme de elementos del escenario como se de un vulgar Call of Duty se tratase: casi las mismas ruinas tanto en Udûn como en Núrnen, buen número de enemigos diferentes pero a la larga muy repetitivos -esperaba algo más en la nueva generación o los PC-, determinadas texturas pobres en exceso, dignas incluso de PS1 -especial mención a los escaramujos del puerto de Nurn- y así bastantes detalles más que ensombrecen al juego a pesar de que luzca bastante bien en general. Con esto no pretendo criticar el apartado técnico ya que me parece uno de los puntos fuertes del juego, pero tampoco quiero que se ensalce, en exceso, algo que tiene carencias y muy notorias.

El apartado sonoro es sobresaliente a todas luces, de eso no hay duda alguna. Ante nosotros tenemos una épica banda sonora casi digna de las películas de Peter Jackson, ambientando perfectamente cada momento y cada zona. Por otro lado, encontramos el juego completamente doblado al castellano y con voces de bastante calidad que otorgan personalidad a los personajes. Los sonidos de ambiente, combate o de los enemigos también están a un gran nivel, es toda una experiencia la primera vez que nos enfrentamos a un caudillo orco, por ejemplo.

La jugabilidad es uno de los aspectos más relativos en Sombras de Mordor, me explico: por un lado contamos con un híbrido entre lo visto en Assassin’s Creed -con más de este título- y la saga Batman Arkham, absorbiendo todo lo bueno pero también todo lo malo de ambas sagas. Esto no sería un problema sino fuese porque cae en los mismos errores de ambas y con creces.

Sombras de Mordor es un juego que incluye novedades como el sistema de capitanes y caudillos orcos, este sistema es una auténtica revolución bajo mi punto de vista ya que establece una jerarquía susceptible de variar entre los enemigos. Entre los uruks u orcos, como queramos llamarlos -en el juego los llaman indistintamente- encontramos a los soldados normales, que serán los que más abundarán y la principal fuerza de guerra, luego encontramos a los capitanes orcos, que serán aquellos que comanden a los soldados y tendrán luchas de poder entre ellos, pudiendo morir o subir de rango, y por último encontramos a los caudillos, que son la élite de la fuerza enemiga y comandarán al resto, siendo mucho más difíciles de vencer y contando, por lo general, con capitanes orcos como escolta personal. Este sistema, la primera vez que jugamos, nos impresionará ya que está muy bien medido y es muy innovador. Por si esto fuera poco se incluye también un “sistema némesis”, es decir, si un soldado orco nos mata podrá ascender a capitán y si un capitán nos mata irá ascendiendo en el escalafón, pudiendo convertirse incluso en caudillo. Evidentemente mientras más veces nos mate un enemigo más difícil será vencerlo ya que no solo aumentará su rango, también lo hará su fuerza y atributos. Así que podríamos considerar este sistema como un gran avance dentro del mundo de los videojuegos y uno de los principales reclamos de Sombras de Mordor.

Pero, por otro lado, encontramos un sistema basado en Assassin’s Creed bastante repetitivo y cargado de misiones secundarias, repetitivas también. La jugabilidad, bajo mi punto de vista, salvo en el combate, es calcada de la saga de Ubisoft y tendremos misiones principales, secundarias y coleccionables, exactamente igual que en Assassin’s Creed. El problema de las secundarias es que se repiten hasta la saciedad y, normalmente, suelen ser misiones para subir de nivel un arma o debilitar a un capitán orco -estas se repiten en exceso, os lo aseguro-. El problema viene cuando las misiones principales se diferencian muy poco de las secundarias o de la libertad que tenemos por Mordor por lo que llega un momento en el que el juego puede carecer de interés para determinados jugadores.

Cabe aclarar también, antes de concluir con este apartado, que estamos ante un juego de mundo semi-abierto al estilo de la saga Assassin’s Creed. Encontramos dos escenarios marcados por el devenir de la aventura: Udûn y Núrnen. Cada uno de ellos representa una mitad de juego, siendo el segundo muy superior al primero en todo por lo que aquellos jugadores más impacientes podrían llegar a abandonar el juego al encontrarse con un primer tramo tan monótono. Además, en Mordor no hay mucho que hacer, solo existen avanzadillas de orcos o fortalezas sin mayor interés que entrar para realizar una misión secundaria o recoger un coleccionable. No hay interacción alguna con otros personajes que no sean enemigos -fuera de las misiones principales-, no hay campamentos aliados, tiendas o vendedores ambulantes. Estamos solos en el juego y siempre que volvamos a una zona que hemos limpiado de enemigos volverán a estar los mismos o incluso más, encontrándonos un sistema frustrante para el jugador similar al de FarCry 2 -que tan criticado fue-.

La jugabilidad de Sombras de Mordor no es que sea mala, no lo es, pero los desarrolladores parecen no haber aprendido nada de los errores de los juegos más criticados que le preceden y eso es un fallo increíble bajo el punto de vista de un servidor ya que habrá un grueso de jugadores que, por el sistema del juego, no aguante más de las dos primeras horas iniciales.

La historia del juego es típica pero relativamente efectiva. Encarnaremos a Talion, un montaraz que resiste, junto con otros montaraces, en la Puerta Negra, luchando contra las fuerzas de Sauron constantemente. Pero un día la Mano Negra de Sauron, junto con La Torre, atacan la Puerta Negra, asesinando a la familia de Talion y al propio Talion también. Sin saber cómo, Talion sobrevive gracias a Celebrimbor, un espectro elfo que guarda un secreto. Ambos buscan venganza y se unirán como un solo ser con el único propósito de derrocar a la Mano Negra.

Como vemos, la historia a pesar de ser típica no está mal, pero también acusa fallos muy importantes. El primero de esos fallos es que no ahonda nada en los personajes secundarios que aparecen en la aventura, Torvin o Gollum podrían haber dado muchísimo más de sí y solo se les dedica escasas misiones que no explican ni aprovechan nada. Por otro lado, la historia se desarrolla de manera muy lenta y la parte de Núrnen no se introduce todo lo bien que se debería, dando por sentadas muchas cosas. Como punto a favor encontramos una gran cantidad de “lore” sobre el juego gracias a los coleccionables y a una mini-enciclopedia que se incluye en el menú.

2667643-0002En definitiva, Sombras de Mordor no es un mal juego, para nada lo es y encantará a muchos seguidores del universo de El Señor de los Anillos. Pero acusa fallos que, bajo mi punto de vista, son imperdonables a estas alturas y con tantas críticas a las espaldas como llevan los juegos a los que emula. Introduce muchas novedades pero tarda en arrancar y un juego no puede tardar en arrancar más de dos horas puesto que en esas dos horas ha perdido a una gran parte del público.

NOTA: 7.75/10

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