[ANÁLISIS] Pixel Piracy

Pixel_PiracyAnálisis publicado en IGN España el 13 de septiembre de 2014 – Que la estética retro está de moda es un hecho dentro de la escena indie y Pixel Piracy es un gran ejemplo. Si nos fijamos bien, encontraremos multitud de títulos que, bien por nostalgia o bien por sencillez, utilizan un apartado gráfico pixelado intentando emular a los grandes clásicos de la era de los 8 bits.

MinecraftTerraria o 3D Dot Game Heroes son buenos ejemplos de ello. Además, siendo “precursor” Minecraft, y seguido directamente por Terraria, a esta estética pixelada se le ha añadido el componente de la construcción y gestión de recursos. Siguiendo esta tónica, Quadro Delta y Poysky Productions concibieron un auténtico híbrido de géneros con un objetivo claro: crear un simulador de piratas llamado Pixel Piracy.

La campaña de promoción de Pixel Piracy tuvo un detalle muy curioso a finales del año pasado. Alexander Poysky, su productor, pirateó su propio videojuego, haciendo honor a su nombre. Aparte de ganarse un hueco en los titulares de la prensa, Poysky aseguró que hizo esto para garantizar una copia libre de virus a todos aquellos que pensaban piratear el simulador de piratas. El juego estuvo cinco meses en Early Access y gracias a la comunidad, el equipo de desarrollo ha podido lanzar al fin, el 31 de julio de 2014, la versión 1.0.0 al precio de 13.99€ en Steam.

Hoy, en IGN España, diseccionamos Pixel Piracy así que coged la botella de ron, colocaos a vuestro viejo loro en el hombro y abarloaros a estribor.

pixel1_26wpGráficamente, la obra de Quadro Delta y Poysky Productions, luce muy simpática pero sin impresionar. Estamos ante un título muy cercano a Terraria, tanto en su concepción como videojuego como en su apartado técnico. Pixel Piracy ofrece un apartado visual muy colorido y agradable, aunque en sus píxeles hay una especie de neblina que puede resultar algo molesta tras llevar jugando un buen rato.

El diseño de los piratas es muy simpático y sencillo, no siendo más que una composición de unos pocos píxeles de diferentes colores. A nuestro avatar lo podremos personalizar nosotros mismos mediante un sencillo editor antes de comenzar la aventura. Las embarcaciones tienen multitud de diseños y, siendo sinceros, la mayoría no parecen barcos, aunque también cabe decir que, al menos en la nuestra, nosotros seremos los artífices de su peculiar diseño. Las diferentes islas que visitaremos, con su taberna y tiendas, comparten todas, prácticamente, el mismo diseño, llegando a resultar algo repetitivo.

El apartado sonoro es bastante notable. Por un lado encontramos unas voces caricaturescas, en inglés, muy en la línea general del juego. Por otro lado, la banda sonora está increíblemente conseguida y nos sumerge de lleno en la atmósfera pirata ideada por Poysky. Los efectos de sonido son simples pero efectivos, cumpliendo su cometido sin más. El juego, supuestamente, está localizado al castellano aunque la traducción del mismo es insignificante y se reduce únicamente al menú principal y poco más, una auténtica lástima, más sabiendo que alguno de los responsables de este proyecto habla castellano.

La jugabilidad es el gran plato fuerte de Pixel Piracy. Estamos ante una amalgama de géneros con un objetivo común: convertir a Pixel Piracy en un completo simulador de piratas. Esta ardua tarea ya la intentaron en su día, con gran resultado, muchos estudios con títulos como Sid Meier’s Pirates! o Sea Dogs. Este título combina componentes de géneros como la estrategia, RPG, mundo abierto, aventuras, point and click… es tal la mezcla que tiene que las posibilidades podrían ser infinitas. Además tendremos un sencillo sistema de gestión de recursos ya que tanto nuestro avatar como nuestros compañeros piratas necesitarán comida para seguir adelante, así como dinero para comprar recursos con los que mejorar nuestro navío.

El sistema de juego es sencillo hasta decir basta y aunque digan que en la sencillez está la virtud, Pixel Piracy se pasa de sencillo. Somos el capitán de un barco pirata y nuestro objetivo será reclutar tripulación en tabernas, la cual se enrolará en nuestro barco para ir a derrotar a piratas cada vez más poderosos. Una vez derrotamos a dichos piratas en alta mar –mediante un abordaje- necesitaremos más tripulación para derrotar a piratas aun más poderosos. Así de sencillo es el funcionamiento de Pixel Piracy, un sistema tan adictivo como repetitivo a la larga.

gallery_g742Pero al margen del sistema de juego hay que aclarar que, gracias a su componente RPG, podremos aprender habilidades que no serán de suma utilidad a la hora de seguir avanzando en nuestro periplo pirata. Otra de las características de Pixel Piracy es que podremos personalizar nuestro barco a nuestro gusto, al menos en su forma. Para personalizar nuestro buque pirata deberemos comprar recursos o tomarlos como botín al abordar otros barcos, este sistema de recolección, añadido a la estética del juego recuerda bastante a lo visto en Terraria.
Para movernos por el mundo utilizaremos una carta náutica pixelada, o un mapa del mundo como queráis llamarlo. En dicho mapa nos aparece la dificultad de la zona, por lo que no es aconsejable aventurarse en determinadas zonas a la ligera o con una tripulación escasa.

El sistema de combate es muy básico, se basa en el point and click, es decir, para atacar a un enemigo no tendremos más que pinchar sobre él. Si queremos dar órdenes a nuestros esbirros será tres cuartas partes de lo mismo. Cabe decir que contamos también con un inventario y que con diversos objetos podremos equipar a nuestro avatar así como mejorar su armamento.

Como podemos ver, Pixel Piracy es un compendio de buenas ideas pero se queda, por ahora con la versión 1.0.0, a medio camino en todas. Su propuesta inicial nos enganchará tan rápidamente como nos parecerá repetitiva al par de horas de juego, aunque desde aquí esperamos que los desarrolladores se pongan las pilas y lancen mejoras como nuevas campañas u objetivos que hagan de Pixel Piracy la experiencia pirata definitiva.

Lo mejor:

– Visualmente es muy agradable.
– Un apartado sonoro espectacular.
– Muy adictivo en un inicio.
– Es un proyecto cargado de buenas intenciones.

Lo peor:

– Mecánica repetitiva.
– Ausencia de objetivos.
– Necesita una revisión exhaustiva para disfrutarlo al 100%.
– Pide a gritos una buena localización al castellano.

NOTA: 6.8/10.

ANÁLISIS EN IGN ESPAÑA

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